Cuántas veces hemos oído o repetido que querer es poder. En política desgraciadamente siempre hemos tenido exceso de poder y poco querer.

A lo largo de los años nos han ido prometiendo atrevidos programas electorales que han captado la confianza y el voto del ciudadano, para reiteradamente ser incumplidos por los partidos mayoritarios que han gobernado.

Lo que sí es cierto, que al final, si no te ocupas de la política, la política acaba ocupándose de ti, de tu salud, de tu familia, de la educación de tus hijos, de la atención a tus mayores y de los servicios que dan bienestar y calidad a tu vida.

En definitiva, es entonces cuando decides después de muchos años trabajando en lo público, que no te gustan ni soportas el silencio y la inactividad, ni demasiadas cosas que se repiten, porque todo vale por preservar “la silla” . Y decides y quieres que las cosas cambien de una vez por todas, y qué es tu momento personal y profesional para trabajar en que así sea.

Es época de regeneración y de la defensa de los derechos individuales y del sentido común, que en gestión política últimamente suele ser el menos común de los sentidos.

Es hora de arreglar de una vez por todas el problema del agua en Ibiza, que tantos años se arrastra, y que ningún partido ha sabido arreglar. De defender nuestra cultura y apostar por la educación pública plurilingüe, de la defensa de nuestras modalidades insulares, de aprovechar nuestras energías renovables, de conseguir y potenciar una formación profesional de nuestros jóvenes, de crear recursos turísticos que permitan a la isla de Ibiza salir del letargo que nos deja el final de la temporada, de inversiones públicas reales en la isla que activen nuestra economía, de construir viviendas públicas, de buscar solución eficaz a los problemas graves que nos afectan, de exigir nuestros servicios sanitarios y sociales sin discriminación, en definitiva, de ocuparnos de vosotros, nuestros ciudadanos.

Ha llegado el momento de pelear por dejar de ser ciudadanos de tercera en una Comunidad en donde hasta ahora hemos significado y decidido poco o casi nada, y de recibir acorde con lo que aportamos. Los ibicencos nos merecemos eso.

Son las cosas del querer ...no tienen principio ni fin… y aunque parezca que a veces se levanten muros entre lo que lo que tenemos y lo que queremos, ahí estaremos para derribarlos.