Opinión | Toni Ruiz

Bob Marley

| Ibiza |

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La semana pasada la Plaza de es Pratet inauguraba un mosaico de Bob Marley, para recordar su concierto en Ibiza de hace cuarenta y un años, en la desaparecida plaza de toros de Ibiza, en el mismo lugar donde ahora se ubica la obra realizada por alumnos de l’Escola d’Arts i Oficis.

La visita de Marley a aquella Ibiza de 1978 ha dejado huella en muchos de sus seguidores. Los periodistas Ángel Casas y Carlos Tena entrevistaron al «Rey del reggae» para TVE (el programa está en la Web de RTVE) en una casa pagesa en la que descansaban los Wailers antes del concierto. La conversación fue definida por el propio Tena como un dialogo de besugos. Marley fue amable pero no parecía interesarle demasiado lo que aquellos periodistas le preguntaban. Bob ya estaba enfermo del cáncer que acabaría con su vida 3 años después y del que nunca quiso tratarse.

El amigo Francesc Fábregas, foto-periodista musical y director de la Formentera Fotográfica, fue testigo de aquella visita y de aquella entrevista y define al personaje como «magnético, te quedabas mirando y flipabas. En el escenario tenía la elegancia de un bailarín. Con un ritmo y una cadencia que no había visto antes».

El concierto es aún hoy, recordado con cariño por muchos ibicencos que compartieron arena con miles de turistas que no quisieron perderse la oportunidad única de ver a una estrella mundial. Un sonido muy aceptable, unos músicos solventes y un fuerte olor a hachís y marihuana siguen en el recuerdo de los que vivieron aquella noche
En la Ibiza de 1978 el espíritu hippie estaba muy presente y fue un acierto traer a Marley. Hace ahora diez años que los Wailers (sólo sobrevive el guitarrista de los que acompañaron a Marley en Ibiza) ofrecieron un accidentado concierto en Formentera, pero de ése hablaremos otro día.

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