Opinión / Adrián Moreno

Cerebro-tecnología

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Elon Musk anunció hace unas semanas en la Academia de Ciencias de California un nuevo invento. Esta vez presentó un proyecto de su compañía Neuralink para conseguir que los cerebros humanos puedan conectarse con ordenadores. El carismático empresario Musk habló sobre poner esta tecnología en un cerebro humano tan pronto como el próximo año. El objetivo de la empresa inicialmente es usar esta tecnología para ayudar a personas que padecen enfermedades cerebrales como parkinson. Pero la visión de Musk es mucho más ambiciosa: permitir que los humanos se ‘fusionen’ con la inteligencia artificial avanzada, dando a las personas inteligencia sobrehumana y convertirlos en ‘cyborgs’. La instalación del chip será similar a la cirugía ocular con láser. Como si se tratara de un proyecto de ciencia-ficción, la fusión entre el cerebro humano y los ordenadores podría ser el futuro en la evolución humana. Las oportunidades son inimaginables: búsquedas en Internet simplemente pensando en ello; escuchar música en streaming sin auriculares; o controlar los niveles hormonales de nuestro cuerpo, mejorando habilidades como la concentración, la capacidad de razonamiento, o el alivio del estrés. Juan Antonio Pascual señaló el 21 de julio en un artículo publicado en Computer Hoy que si se puede enviar música también se puede enviar sonido, lo que significa que, por ejemplo, una persona sorda podría volver a oir, porque su cerebro recibiría directamente la información del sonido. Impactante, ¿verdad? Lo cierto es que este proyecto tecnológico tiene sus ventajas pero también sus riesgos. Considero que es positivo el desarrollo de la neurotecnología para ayudar a pacientes con enfermedades neurológicas o mentales. Aunque estas herramientas también se pueden utilizar para el mal. Uno de los puntos negativos es que abriría la puerta al hackeo de las personas.

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