Demostraciones de una moda donde no existen tendencias

Es Canar reinauguró ayer su tradicional concentración de puestos de venta

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Desde anillos de quinientas pesetas a jarrones de cristal tallados por doce mil; restos de ropa de invierno o prendas de temporada; artículos de decoración u objetos personales. Aquí hay de todo y para todos. El mercadillo de Punta Arabí de Es Canar (The hippy market como reza en su pancarta de presentación) abrió ayer sus puertas y allí acudieron centenares de curiosos, en su mayoría extranjeros, atraídos por el colorido, los comentarios y los turoperadores, quienes decidieron echar un vistazo y adquirir algunos recuerdos en el centro comercial espontáneo más grande e importante de la isla.

La mayoría de los vendedores son ya veteranos: Patxi lleva dos décadas vendiendo figuras de artesanía de artistas locales. Manuel Delgado y su esposa Victoria García ocupan hace 15 años la misma ubicación y utilizan este foro para «sacar los excedentes de nuestras figuras de vidrio talladas manualmente. El resto del tiempo vivimos de encargos esporádicos». A ellos se suma Miguel Angel Moreno que comparte con ellos una vocación que en este caso equivale también a forma de vida. El 87 fue su primera vez y desde entonces ha sido fiel a una cita en la que oferta sus cuadros de arena, cuyo precio oscila entre 800 pesetas los pequeños y 1500 las obras grandes.

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