Los perros que no muerden

Adiestrar a los perros evita que puedan darse conductas agresivas en estos animales

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Cualquier día al pasear por las calles de la ciudad de Eivissa podemos encontrarnos con un perro que tumbado en mitad de la acera observa inmóvil como turistas, familias con niños, gatos u otros perros pasan por su lado. Más allá, dos personas charlan tranquilamente apoyadas en un coche. Algunos de los viandantes se preguntan por el dueño del animal, un precioso perro de raza, pero nadie parece estar cerca y al tanto de él. En realidad, el perro está siendo entrenado en obediencia y sociabilidad por las dos personas que aparentemente están a lo suyo: el adiestrador y el dueño del perro en cuestión.

Tony Tur, adiestrador canino profesional y especialista en simulacros reales con perros de seguridad y vigilancia, realiza a diario ejercicios como el descrito. «No hay malos perros, hay malos propietarios», asegura a propósito de la polémica que se creó hace unos meses cuando un dogo atacó a un niño en Mallorca. Evitar una conducta agresiva en un perro es fácil, sólo hay que adiestrarlos convenientemente: «Si a un perro le transmites cosas buenas es bueno. La conducta del perro depende de qué le transmita su dueño». El adiestramiento del perro, en opinión de Tony Tur, se basa en esta simple máxima: «Dar al perro el control psicológico necesario para alcanzar el equilibrio total». Para ello, el dueño debe ocuparse de la educación de su perro desde su infancia, a partir de los cuatro meses el perro está preparado para recibir nociones básicas de comportamiento.

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