La insignia del mar británico, en Eivissa

El segundo buque más antiguo de la Royal Navy atraca en la isla, donde permanecerá hasta el jueves

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Recogieron bombas extraviadas en las aguas durante el conflicto de Los Balcanes y en menos de una semana regresarán a casa tras una ardua campaña en el Mediterráneo Oriental. Hasta 80 proyectiles se capturaron en una operación realizada conjuntamente con barcos procedentes de Holanda, Bélgica, Alemania, Italia y Dinamarca, que les ha mantenido alejados durante tres meses de las costas británicas y, por descontado, de sus hogares. Hoy, y hasta el próximo jueves, descansarán en Eivissa, ciudad en la que aprovecharán para tareas de aprovisionamiento y descanso de la dotación.

Inglaterra entera se siente orgullosa de un buque insignia como lo calificó en varias ocasiones su comandante Robin Lawson, diseñado originalmente para realizar actividades hidrográficas, investigaciones de carácter meteorológico y estudios de los fondos marinos. Por esa razón apenas existen armas en el interior. El máximo responsable de la nave la presentó como «uno de las más impresionantes» y se mostró encantado de enseñar sus dependencias a la prensa en un viaje guiado en el que también se encontraban representantes del vice-consulado británico en las islas. El «Bulldog» es el segundo en antigüedad de los pertenecientes a la Royal Navy, instancia a la que se incorporó en 1968, a pesar de lo cual su equipación tecnológica está actualizada al máximo gracias a periódicas renovaciones y en la que destaca un avanzado sistema de estabilización por tanques de agua salada. Cinco oficiales, 37 suboficiales y marinería protagonizan la particular rutina de una casa de medidas tan impresionantes como 57'75 metros de eslora con una autonomía de 4.500 millas a 12 nudos que permanecerá atracado en el muelle ibicenco durante cuatro días.

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