Aznar concluye sus minivacaciones pitiusas

El presidente del Gobierno dejó ayer Formentera camino de Oropesa

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El presidente del Ejecutivo baja de la lancha de la Guardia Civil en Formentera antes de tomar el helicóptero que le llevaría a Oropesa. FOTO: G. R.

El presidente del Ejecutivo baja de la lancha de la Guardia Civil en Formentera antes de tomar el helicóptero que le llevaría a Oropesa. FOTO: G. R.

El presidente del Gobierno, José María Aznar, abandonó ayer las Pitiüses, tras pasar dos días navegando en el «Aiglón», el buque propiedad del ministro de Asuntos Exteriores, Abel Matutes.

Durante estas 48 horas, Aznar, su esposa, Ana Botella y sus dos hijos varones "José María y Alonso" se han dedicado a la práctica de deportes náuticos "como las carreras de motos de agua" y a descansar en el interior de este impresionante navío, sin pisar tierra en ningún momento, según algunas fuentes.

A lo largo de la jornada de ayer, el presidente visitó varias calas de la isla de Formentera, a donde se dirigió nada más llegar a las Pitiüses el pasado lunes por la tarde, tras entrevistarse con el nuevo monarca marroquí, Mohamed VI.

El «Aiglón» estuvo fondeado a lo largo del día de ayer varias horas cerca de la playa de Illetes, donde se vio a Aznar nadando junto a su familia.
A las seis menos cuarto, toda la familia se subía a bordo de la lancha de la Guardia Civil del Mar "que les ha acompañado a lo largo de todas estas vacaciones. Esta embarcación fue la encargada de acercarles hasta el puerto deportivo de Formentera Mar.

En este recinto portuario les esperaban cuatro coches, ocupados por todo el equipo de seguridad que rodea el jefe del Ejecutivo.
El presidente, quien vestía un polo azul claro "con los colores de la bandera española en el cuello" y unos pantalones chinos, se puso al volante de un Audi A4 plateado.

Aznar acostumbra siempre que puede a conducir personalmente los vehículos, como ha demostrado en más de una ocasión en sus visitas a las Pitiüses.
Toda la caravana de automóviles se dirigió rápidamente al campo municipal de fútbol, donde un impresionante helicóptero del Ejército les aguardaba desde hacia unas horas, vigilado atentamente por dos miembros de la Guardia Civil.

El presidente bajó del coche y se despidió muy amablemente de todos los miembros de los cuerpos de seguridad que le han acompañado a lo largo de estos dos días de descanso en las aguas de Eivissa y Formentera.

Acto seguido, el máximo dirigente de la nación se subió al aparato, comandado por nada menos que tres pilotos.

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