Vila ultima el operativo para desalojar a los okupas y revitalizar sa Penya

| Eivissa |

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El Ayuntamiento de Eivissa quiere tener a punto el dispositivo de intervención para el momento en que el Tribunal Superior de Justicia de les Illes Balears emita una resolución favorable al desalojo de las infraviviendas ocupadas en el barrio de sa Penya. El concejal del distrito, José Juan Tur, admitió ayer que el Consistorio está trabajando para estar «preparados» cuando reciban la resolución judicial, que esperan sea positiva, para «proceder a los desalojos». «El esfuerzo a nivel municipal implica a muchas concejalías y hay que coordinarse. Esperemos que nos den luz verde para entrar y, para ello, tenemos que estar listos para intervenir», explicó Tur, regidor de Patrimonio y Cultura.

Los vecinos de sa Penya confían en que el desalojo de cerca de un centenar de okupas de las más de 40 viviendas en situación ilegal se produzca antes de que finalice el año. Comparten la opinión del nuevo equipo de gobierno de que la rehabilitación del barrio depende, en gran medida, de esta actuación. Desde el ayuntamiento también confían en que la resolución del TSJIB llegue «cuanto antes», pero Pep Tur recuerda que este procedimiento puede darse «en un mes o en seis».

El ayuntamiento, aseguró el concejal de los barrios de sa Penya y Dalt Vila, trabaja también en la fórmula para evitar nuevas ocupaciones ilegales de viviendas y en el proyecto para revitalizar la conflictiva manzana, integrada en el conjunto declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. «Queremos que ese periodo desde que se proceda al desalojo hasta que se inicien las obras en el barrio sea mínimo. No podemos detenernos en la intervención, sino trabajar con los vecinos para conseguir revitalizar el barrio», precisó Tur, quien pretende crear «poco a poco la infraestructura de barrio». «Es un trabajo que hay que hacer sin detenerse», matizó.

La idea que barrunta el Consistorio es dar uso «residencial» a las viviendas municipales –el ayuntamiento expropió en 2013 un total de 47 fincas– aunque, como subraya Pep Tur, «todavía hay que analizar la fórmula exacta».

Hasta el momento del desalojo, el barrio continúa inmerso en una situación «grave» de limpieza, algo «difícil de controlar» según Tur. «El pistoletazo de salida [a la rehabilitación del barrio] es el desalojo. Esperemos que sea cuanto antes», confiesan desde Vila.

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