Fernanda Caro, investigadora y profesora de la UIB

«Hay que crear redes de apoyo para la ciudadanía, del estilo de la PAH»

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La investigadora Fernanda Caro posa en su despacho para la entrevista. Foto: I. LUQUE

La investigadora Fernanda Caro posa en su despacho para la entrevista. Foto: I. LUQUE

30-01-2017

Fernanda Caro Blanco es investigadora y profesora de la UIB. Ha sido galardonada con el Premio de Investigación de la Fundación de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada (FOESSA), dependiente de Cáritas por su tesis doctoral ‘La inserción para el trabajo de colectivos vulnerables».

¿Cuánto ha tardado en realizar la investigación?

—La investigación es mi tesis doctoral. Entre la lectura de los textos, las entrevistas y la redacción de la tesis, cuatro años.

¿En qué se basa el estudio?

—Buscábamos investigar que es lo que se está haciendo en materia de inserción laboral en el colectivo de personas vulnerables. Partimos de la base de que el empleo es la base central de la exclusión.

¿Y no lo es?

—No, para nada. Hay aspectos que llevan mucho más rápido a la exclusión que el empleo, como la negación del derecho a sanidad, a una vivienda o a la educación. La exclusión social es mucho más que perder el trabajo, eso fue lo que gustó a FOESSA.

Hablando del premio, ¿cuál ha sido?

—La publicación en formato libro de las conclusiones. Saldrá en unos meses.

Volviendo a la tesis, ¿cómo analizó la situación del empleo en personas con exclusión social?

—Me centré en algunos documentos como leyes y convenios para ver que se estaba haciendo en materia legislativa, y luego tuve entrevistas con diferentes profesionales del tercer sector para conocer cuál era la realidad en la práctica, más allá de lo que dijera la ley.

¿De qué clase de instituciones eran los profesionales?

—Escogí a trabajadores de los Servicios Sociales, de los Servicios de Empleo y de diferentes entidades que trabajan con colectivos vulnerables como personas discapacitadas, inmigrantes, mujeres en situación de vulnerabilidad, personas en situación de pobreza... Fundación Deixalles y Cruz Roja fueron algunas de las que consulté.

¿Cuáles fueron las conclusiones de la investigación?

—Me di cuenta de que había muchos discursos, muchos de ellos muy conservadores y que centralizaban el empleo. Considero que la exclusión social no se debe abordar de esta manera, por lo que creamos cuatro paradigmas para clasificar los mensajes de los profesionales.

¿Cuáles son estos paradigmas?

—Dos son los dominantes: el moralizador, que parte de que el individuo debe resolver sus propios asuntos y encontrar empleo, y el activador, que cree que para salir de la exclusión social hay que formarse, reinventarse y tener motivación. Éste último es el más extendido en el discurso político, pero hay que entender que hay variables que no dependen de que el ciudadano se forme o se motive. Los otros dos son el reflexivo, que presume que hay estructuras sociales que dificultan la inserción, como la falta de vivienda, y el alternativo, que propone recuperar la centralidad de la vida humana, dejar de esperar que el Estado lo de todo y crear las redes colaborativas.

¿Qué observó en las personas con exclusión social durante su estudio?

—Yo no traté directamente con ellos, pero por el discurso de los profesionales podía ver una falta de acceso a los recursos. También realicé las entrevistas en una época muy dura de la crisis y lo que había era una integración precaria de salarios muy bajos o sin cotizar.

¿Cuándo entra una persona en exclusión social?

—No es una línea clara, hay una transición. En principio es cuando pierdes el trabajo, la vivienda y los ingresos. Y además, te encuentras fuera del sistema porque no puedes participar de la economía, ni de las ayudas institucionales, y no tienes una red de apoyo que pueda sostenerte si caes.

¿Tan importantes son las redes de apoyo?

—Sí. Empoderan a la persona y le hacen saber que no está solo. Son colaborativas, todo el mundo se ayuda. Es el camino que deberían escoger las instituciones.

¿En qué consiste ese camino?

—Los Servicios Sociales son muy asistencialistas. Deberían crear más redes de apoyo, ofrecer a las personas las herramientas para que los ciudadanos intenten salir de la exclusión. Un ejemplo perfecto lo tenemos en la PAH: han sabido decir a gente que estaba en riesgo de exclusión lo necesario para empoderarles y que sepan cuales son sus derechos.

¿Cuál es el futuro?

—Depende de como se comporten los implicados. De momento se están consiguiendo cosas.

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