La sociedad ibicenca se vuelca con APNEEF y Magna Pityusa

La fiesta solidaria que todas las navidades organiza el Grupo Pacha para ayudar a estas asociaciones volvió a ser ayer por la tarde un gran éxito de público

| Ibiza |

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La sociedad, las escuelas y compañías de baile, los magos, los payasos y los voluntarios se volcaron al máximo para que la fiesta solidaria volviera a ser todo un éxito.

La sociedad, las escuelas y compañías de baile, los magos, los payasos y los voluntarios se volcaron al máximo para que la fiesta solidaria volviera a ser todo un éxito.

Toni Planells

Había cierto temor durante los días previos sobre cómo podría afectar el traslado de lugar a la Fiesta de Navidad que todos los años organiza el Grupo Pacha para ayudar a la Asociación de personas con necesidades especiales de Eivissa y Formentera (APNEEF) y la Asociación de voluntarios para Personas con Discapacidades, Magna Pityusa. Por primera vez en 11 años se cambiaba la discoteca de la Avenida Vuit d’Agost por Lío Ibiza pero al poco tiempo de comenzar, en torno a las 17.00 horas, las dudas quedaron resueltas. Una vez más, la sociedad de Ibiza se había volcado con esta fiesta que se ha convertido en un clásico de la Navidad en la isla.

Hasta las 20.00 horas se sucedieron las risas, las caras de asombro, alegría y sorpresa, la diversión y sobre todo las muestras de solidaridad. Decenas de academias y escuelas de baile de la isla prepararon coreografías especiales para la ocasión, los magos prepararon sus números más llamativos y uno de los payasos más conocidos de la isla, Piruleto, hizo reír y viajar a los más pequeños de la familia al maravilloso mundo de la fantasía. Todos unidos para conseguir que estas dos asociaciones consigan superar la cantidad recaudada el año pasado: 14.043 euros.
Subasta de más de 500 regalos
Aún es pronto para saber si lo han logrado, pero ya es seguro que cuentan con el apoyo incondicional de muchas familias de la isla. No en vano, y según explicó una de las impulsoras de la iniciativa, la restauradora y voluntaria Alba Pau, «son muchos los niños que esperan la fiesta con ilusión desde varios meses antes, llegando incluso a ahorrar los seis euros que cuesta la entrada».

Además, aportan lo que pueden para participar en la rifa solidaria. Si no es con su propio dinero es animando a sus padres para que compren el boleto necesario. En juego estaban más regalos que nunca, unos 500 donados por decenas de empresas de la isla de forma desinteresada. Tanto que desbordaron las previsiones de los voluntarios de la fiesta. Lo mismo que el apoyo de la sociedad ibicenca.

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