Un test de antígenos positivo.

El origen del 70% de los casos positivos de COVID-19 que se registran en Ibiza se desconoce. Así se desprende de los datos ofrecidos por el Ministerio de Sanidad, si bien desde el Govern señalaron ayer que son datos incompletos. El índice de trazabilidad señala qué porcentaje de casos se deben a contactos con otros positivos confirmados. Es un indicador importante porque mide si se conoce quién contagió a quién y si el sistema sanitario es capaz de seguir cómo se producen las cadenas de transmisión del virus.

Cabe recordar que la trazabilidad es uno de los baremos a tener en cuenta para considerar si un territorio es seguro y en este caso los datos están lejos de ser buenos. Si la trazabilidad es inferior al 30 por ciento, el territorio debe permanecer en situación de riesgo extremo. Para pasar a riesgo alto, el índice debe situarse entre el 30 y 50 por ciento de los casos.

Aunque los datos de Ibiza no son buenos, sí son bastante mejores que los que se dan en Mallorca, donde se desconoce el origen del 86% de los casos, o en Menorca, donde la cifra asciende al 91,6%.

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Dificultad
Esta trazabilidad está en manos de los rastreadores, que son los encargados de ir llamando a los contactos estrechos de los contagiados para que se pongan en cuarentena y eviten seguir propagando la enfermedad.

Aunque parece que hacer el seguimiento pueda ser una labor sencilla, no lo es. Así lo explicaron ayer desde Salud. Los rastreadores se encuentran muchas veces en sus llamadas con personas que desconocen dónde se han contagiado. Si el infectado no puede o no quiere facilitar el posible origen del contagio se rompe la trazabilidad y el caso se queda en origen desconocido.

En cuanto al equipo de rastreo, en el caso de Pitiusas, está formado por 54 profesionales (tres en Formentera), a los que hay que sumar el equipo de Educovid y los rastreadores de Mallorca que echan una mano en caso de ser necesario.

Un dato a destacar es que el descenso de nuevos positivos en los últimos días también ha supuesto una reducción de los tiempos en la central covid. A mediados de enero, en las Pitiusas los rastreadores llegaron a tardar más de tres días en telefonear a los contactos estrechos de cada caso positivo. Actualmente, los rastreadores están llamando con un día de demora.