Imagen de archivo del sacerdote Juan Manuel de Souza.

El sacerdote de Ibiza Juan Manuel de Souza, acusado por al menos tres personas de abusos sexuales cuando eran menores de edad, ha accedido a desvincularse de todos sus cargos eclesiásticos a petición de la delegación de la Archidiócesis de Valencia que se desplazó a la isla a investigar los hechos.

Según ha podido saber el Periódico de Ibiza y Formentera esta desvinculación sería, en principio, hasta que termine la investigación canónica abierta por orden de la Santa Sede, aunque dependiendo del resultado de la misma podría ser definitiva.

Por el momento durante la jornada de ayer la página web del Obispado Pitiuso anunciaba que «Enric Torres Riera de ahora en adelante ejercerá la función de Moderador de la Parroquia de Santa Cruz , que venía siendo desempeñada hasta el día de hoy (por ayer) del Reverendo Juan Manuel de Souza Iglesia».

Cautela
El pasado sábado el Obispado de Ibiza y Formentera, a través del administrador diocesano Vicente Ribas, pidió cautela hasta que no se resolviese todo el proceso y manifestó su deseo de que «se aclare todo y que la verdad brille, aunque a veces la verdad pueda doler».

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El párroco investigado, y que ha optado por desvincularse de todos sus cargos eclesiásticos, ya no ofició misa el pasado fin de semana en Santa Cruz, una de las iglesias donde oficiaba habitualmente misas.

Cabe recordar que todo salió a la luz hacer ahora una semana, el pasado martes, cuando se conoció que la Santa Sede había solicitado que se investigase el caso tras las acusaciones vertidas por la presunta víctima en las redes sociales.

El hombre que denunciaba el abuso indicó que los hechos ocurrieron cuando tenía 10 años y era monaguillo del sacerdote al que acusa. Según su versión, tras dos años ayudando en la eucaristía un día tuvo que acudir a la casa del párroco. Allí habría sido donde el denunciado cogió su mano y la acercó a su pene en tres ocasiones.

El pasado jueves llegó una nueva causa, también de un hombre de 37 años, quien explicó que también sufrió los abusos cuando tenía 10 años. De acuerdo con su testimonio, los hechos ocurrieron los años 1993 y 1994 cuando el denunciado era párroco de la iglesia de San Pablo, en el barrio de can Escandell de Vila.

Por último, el viernes apareció una supuesta tercera víctima que denunció abusos cuando tenía 16 años.