«El realismo mágico es un género hecho a medida para llevar al cine las ‘rondaies eivissenques’»

Héctor Escandell se ha unido a Pauxa Films para trasladar a la gran pantalla tres de las ‘rondaies’ recopiladas por el ibicenco Joan Castelló Guasch, ‘Es gegant des Vedrà’, ‘Nits de Tots Sants’ y ‘Ses calaveres d e can Fita’

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El director ibicenco Héctor Escandell esta semana en las instalaciones de Pauxa Films antes de comenzar con el proceso de localización.

El director ibicenco Héctor Escandell esta semana en las instalaciones de Pauxa Films antes de comenzar con el proceso de localización.

Marcelo Sastre

El director ibicenco Héctor Escandell tiene por delante unos meses frenéticos junto al equipo de la productora Pauxa Films tras embarcarse en la aventura de llevar al cine Es gegant des Vedrà, Nits de Tots Sants y Ses calaveres de can Fita, tres de las muchas rondaies eivissenques que recopiló a lo largo de su vida el folklorista y escritor ibicenco Joan Castelló Guasch.

El pasado fin de semana se realizó en el Auditori de Calo de s’Oli de Cala de Bou el casting para seleccionar a los actores que tendrán frase en la película, durante estos días ha comenzado con las localizaciones junto al director de fotografía del proyecto, el alemán Christoph Butenschön, y el 8 de noviembre, si todo va bien sonará la claqueta y comenzará con la grabación. A pesar de todo, este amante del cine de terror con una gran trayectoria por delante, aún tuvo tiempo de atender la llamada de Periódico de Ibiza y Formentera y hablar de un proyecto con el que se le ilumina la mirada.

—Muchas gracias por atendernos porque se que tiene por delante unos meses de auténtico vértigo...

—Es cierto porque ya estamos metidos de lleno en el proyecto. Por eso, afortunadamente y si todo va bien y no hay cosas raras, esto va a ser un no parar hasta el mes de diciembre. Pero bueno, muy contentos porque este nuevo proyecto que hemos emprendido nos llena de ilusión y tenemos muchas ganas de ver como va creciendo y yendo hacia adelante.

—La semana pasada ya hicieron el casting en el Auditori de Calo de s’Oli. Acudió mucha gente de la isla. ¿Cómo fue todo?

—Una maravilla. Vinieron un centenar de candidatos de todas partes de la isla y con perfiles y edades muy diversas. La verdad es que se superaron nuestras propias expectativas. Habíamos oído que el proyecto había levantado interés entre la gente de Ibiza pero no sabíamos que tanto.

—¿Ya tienen en mente quienes serán los protagonistas de esta nueva película?

—De momento no. El día del casting grabamos cada una de las pruebas y ahora tenemos que revisar bien todo el material para tomar las decisiones adecuadas con calma y sosiego. Lo haremos la semana que viene cuando tengamos un poco más de tiempo porque ahora estamos metidos de lleno con las localizaciones. Lo que si te puedo decir es que nos hemos quedado sorprendidos al descubrir que hay tanto talento en la isla de Ibiza.

—¿Qué era lo que se buscaba realmente en el casting?

—Actores que pudieran interpretar alguno de los 30 personajes con diálogo que aparecerán posteriormente en la película. Al ser tres rondaies las que hemos elegido el abanico de edad que necesitamos es muy amplio, desde los 8 a los 80 años y tanto niños como hombres o mujeres. Además, como te digo, con la calidad y las ganas con las que se presentaron los aspirantes el sábado, estoy seguro que no será fácil tomar la decisión final.

—Comenta que ahora están con las localizaciones. Me imagino que para llevar al cine unas rondaies eivissenques esto no será una tarea sencilla.

—La verdad que no porque además tenemos la intención de grabar en los cinco municipios de la isla de Ibiza. Evidentemente cuando hablemos de Es gegant des Vedrà rodaremos en los alrededores de Cala D’Hort pero también estamos buscando zonas y casas rurales por el municipio de Santa Eulària. Incluso, grabaremos en alguna iglesia o cementerio del municipio de Sant Joan, en Sant Antoni y, por supuesto, en el Mercat Vell del barrio de la Marina de Vila, ya que muy cerca de allí nació el recopilador de todo, Joan Castelló Guasch.

—Castelló Guasch recopiló más de cien rondaies a lo largo de su vida… ¿por qué se decantaron por Es gegant des Vedrà, Nits de Tots Sants y Ses calaveres de can Fita?

—Con todas las que había para elegir no ha sido algo fácil la verdad. Lo bueno es que este proyecto me lleva rondando la cabeza desde hace diez o doce años aunque luego se quedó apartado hasta que hace unos tres años me puse en contacto con el hijo de Joan Castelló Guasch, Francesc Castelló Orvay. A él le entusiasmó la idea de llevarlo al cine pero me dijo que hacía años que había pasado todos los derechos al Institut d’Estudis Eivissencs y cuando se lo propuse a su presidente, Marià Mayans, también les encantó el proyecto. Después, Pablo Alcántara de Pauxa Films fue el que propuso que eligiéramos las rondaies que fueran más sencillas a nivel de producción dentro de nuestras posibilidades y por ello finalmente escogimos estas.

—¿Cómo estará finalmente entonces estructurado el largometraje?

—Ese es otro tema que tampoco ha resultado sencillo porque se trataba de fusionar las tres que escogimos y que el resultado no quedara raro para el espectador que vaya a ver la película. Así que finalmente nos hemos inventado una cuarta historia que servirá como nexo común y en ella aparecerá la figura de Joan Castelló Guasch, tanto en cuerpo presente como con voz en off.

—Rodar las rondaies eivissenques y crear una historia de Joan Castelló Guasch supone un importante viaje al pasado. ¿Cómo se las apañarán para ello?

—Más complicaciones y al mismo tiempo también otro reto (Risas). Entre otras cosas porque hay muchas rondaies en las que Castelló Guasch no pone la fecha exacta de cuándo sucedieron o cuándo están ambientadas. Habla de fa molts anys… pero no concreta. Así que nosotros hemos decidido ambientarlas en la franja de entre 1870 y 1920 y por ello tendremos que ser muy cuidadosos con el tema del vestuario, las localizaciones o los decorados para no meter en ningún momento la pata. Es fundamental en producciones de este estilo estar atentos y no cometer anacronismos que puedan acabar estropeando el resultado final.

—Entonces, ¿nos puede adelantar algo de cómo tienen pensado que sea el resultado final?

—Fundamentalmente que la figura de Joan Castelló Guasch sea la que vaya contando todo, tanto presencialmente como con una voz en off. Pero todo ello enmarcado dentro de lo que en el mundo del cine se conoce como realismo mágico.

—¿Por qué han elegido este género?

—Porque sinceramente creo que es un género que parece hecho a medida para llevar al cine las rondaies eivissenques.

—Con las posibilidades que ofrecen estas historias, ¿por qué cree que nadie se ha atrevido a dar el paso y llevarlas al cine?

—Porque a lo mejor nadie había estado tan loco como nosotros. (Risas). Pero no sé, quizás alguien ya lo ha intentado pero la diferencia es que no lo sabemos.

—Me imagino que para usted, ibicenco de pro, un proyecto como éste será muy ilusionante.

—Sin ninguna duda. Para los ibicencos, las rondaies más allá de su aportación de tipo social, etnográfico, histórico o cultural, son un género que forman parte de nosotros mismos. Además, en mi caso reúnen esa parte de fantasía y terror, un poco infantil, juvenil y familiar, que a mi, personalmente como director y como persona siempre me ha fascinado.

—¿Y para la gente que no es de la isla de Ibiza que cree que les puede aportar?

— En este sentido realmente no lo se porque son historias muy parecidas a las que hay en otros lugares de Europa o, por ejemplo, a las que crearon los famosos Hermanos Grimm. La historia, por ejemplo, de Es gegant de Es Vedrà con unos niños que buscan una planta específica para salvar a su padre que está enfermo, enfrentándose a un gigante que se lo impide, es bastante universal. Podría haberse escrito en Canadá o Noruega. Lo único que las hace diferentes es su toque ibicenco y por eso a los que somos de aquí nos gustan tanto.

Es gegant des Vedrà

La rondaia que da nombre al proyecto de Héctor Escandell y Pauxa Films cuenta la historia de dos hermanos que vivían en algún lugar de la isla de Ibiza siendo muy pobres, Joan y Toni. Un día su padre se puso enfermo y no se curaba con ningún remedio casero que le pudiera preparar su mujer. Tuvieron que ir a buscar la curandera del pueblo para ver que podían hacer pero ésta les dijo que esa enfermedad sólo tenía remedio con un parche de fonoll o hinojo marino de Es Vedrà. Todo el mundo sabía que en la isla vivía un gigante muy malo y no podía atracar nadie, pero los dos hermanos no lo dudaron y cogieron el llaüt de su padre hasta que el gigante de Es Vedrà los cogió...

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