Polémica en el Parlament por la inauguración de Can Marroig

Balanzat acusó ayer al Govern de no tener licencias que el conseller de Medi Ambient asegura que no son necesarias

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Marí Calbet prueba uno de los elementos recreativos del área en el día de su apertura oficial.

Marí Calbet prueba uno de los elementos recreativos del área en el día de su apertura oficial.

M.H./J.M.
FOTO: GERMÀN G. LAMA
El diputado ibicenco de Els Verds, Josep Ramon Balanzat, acusó ayer al Govern balear durante una sesión del Parlament balear, de haber ejecutado las obras de Can Marroig y haber inaugurado el área recreativa sin disponer de las preceptivas licencias municipales de obras y de actividad.

El conseller de Medi Ambient del Ejecutivo, Miquel Ramis, sin embargo, aseguró a Ultima Hora Ibiza y Formentera que se ha actuado dentro de la legalidad y que las acusaciones del diputado de Els Verds obedecen «al desconocimiento de lo que se debe hacer para llevar a cabo un proyecto como éste».

Ramis informó que el único permiso que el Ayuntamiento de Formentera otorgó al Ejecutivo balear fue el necesario para realizar obras menores en la casa del guarda que vigila Can Marroig. «Ese permiso no es el que hace falta para poder instalar los fogones, bancos y demás elementos que se han colocado en la finca, ni tampoco el que regulariza la actividad recreativa. Pero es más, es que el Ayuntamiento de Formentera tuvo que paralizar las obras que se estaban haciendo en la casa porque no eran menores, sino mayores; es decir, se estaba prácticamente rehabilitando el edificio entero sin autorización», contestó el conseller y diputado autonómico de Els Verds.

Durante el polémico debate que se planteó en el Parlament por las críticas de Balanzat, también el presidente del Govern balear, Jaume Matas, negó las afirmaciones del ecologista y aseguró que se cuenta con todos los permisos necesarios.

Los progresistas consideran que el acto estuvo fuera de la ley
La Coalició d'Organitzacions Progressistes (COP) de Formentera denunció ayer el «electoralismo de la fiesta inaugural de Can Marroig» e incidió en que, probablemente, se trató de un acto «fuera de la ley». Sin embargo, Miquel Ramis recordó que la inauguración de este área tiene que ver con el proceso lógico de adquisición, adecuación y utilización y no a los fines electorales que se critican, «como lo demuestran las más de 2.000 personas que acudieron a la apertura del área.

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