CLAUDIA ROIG

El islote de es Vedrà es conocido por muchos naturalistas como la 'catedral botánica' por tener una impresionante riqueza natural con numerosas aves, lagartijas y plantas endémicas. Pese a ser un lugar pequeño cuenta con más de 160 especies catalogadas, 17 de ellas de gran importancia porque son plantas que sólo existen en muy pocos puntos de las Pitiüses o de Balears y en ningún otro lugar del mundo.

Esta exuberancia natural, reconocida por toda la comunidad científica, está amenazada desde hace años por la presencia de las cabras que han introducido los conocidos como vedraners, los dueños del islote. El último censo realizado por Espais de Natura, organismo dependiente de la Conselleria de Medi Ambient, revela que en es Vedrà viven alrededor de 80 cabras, todas sin registro sanitario y sin estar dadas de alta como cabaña ganadera. El gran problema es que estos animales arrasan con las valiosas especies vegetales únicas de es Vedrà.

Desde la Conselleria quieren acabar con este problema y la solución que proponen a los propietarios es la reducción de estos animales. Una decisión que puede ser polémica porque el anterior gobierno del Pacte (1999-2003) intentó eliminar las cabras con una gran oposición por parte de los vedraners y del Partido Popular. De hecho, el entonces conseller del PP Joan Marí Tur, Botja, criticaba que la supresión de estos animales ponía en peligro una práctica ancestral pitiusa, como es la caza de cabras en es Vedrà. Entonces Botja calificaba esta actividad de valor etnológico de gran importancia.

Tradición

No está documentado desde cuando hay cabras en es Vedrà, pero sí que se sabe que las cacerías se producían tanto en Navidades como en Pascua. Según describe el propio Marí Tur en una publicación: «La cacería de los rupicaprinos era todo un rito». Los cazadores descendían del barco y gritaban y silbaban mientras los animales eran acorralados. Algunos se despeñaban antes de dejarse apresar. «El azul del mar se teñía de rojo», relataba el ex conseller.

La caza de estos animales no era fácil por lo abrupto del terreno. Hay que recordar que el islote tiene 385 metros de altura y es uno de los puntos más altos de las Pitiüses, además de que las cabras se adaptan perfectamente al terreno montañoso y tienen una gran agilidad en paredes prácticamente verticales. Pero los vedraners tenían desarrollada toda una técnica de acorralamiento en diferentes puntos estudiados. Actualmente nadie sabe a ciencia cierta si estas cacerías siguen produciéndose. Sí que se sabe que existen vídeos privados sobre esta práctica.

Las cabras desaparecieron del islote probablemente por enfermedad a finales de los 70. Es Vedrà estuvo una decena de años sin estos animales hasta que en 1992 los propietarios volvieron a desembarcar en la isla doce cabras de ambos sexos que han ido procreando. Ahora hay alrededor de 80.

La cabra con la que se ha repoblado el islote es la cabra común de corral, aunque se adaptan perfectamente a lo abrupto del terreno, se comen la vegetación del islote y se refugian en las numerosas cuevas para dormir. Nada más desembarcar en es Vedrà es patente la presencia de estos animales por la gran cantidad de excrementos que hay en todas partes.

Los técnicos de la Conselleria aseguran que estos animales provocan numerosos problemas: se comen las plantas endémicas y provocan erosión en el terreno con la consiguiente desaparición de vegetación. Además, con sus excrementos cambian las condiciones de la tierra nitrificándola y perjudicando a especies endémicas.

En el islote hay 17 especies vegetales muy valiosas, seis de ellas en situación vulnerable y una en riesgo de extinción, la Teucrium Cossonii subespecie Punicum. Una de las técnicos de Espais de Natura, Mariana Viñas, explica que la situación ha ido empeorando con los años. «Hemos hecho algunas excursiones con botánicos y no hemos podido encontrar algunas de las especies descritas que antes de 2002 sí que estaban», señala Viñas, quien advierte de que esto no quiere decir que se hayan extinguido. Lo que sí es cierto es que quedan muy pocas y en lugares muy abruptos y de difícil acceso a donde no pueden llegar estos animales. «Las cabras lo que hacen es desplazar la vegetación hacia arriba a lugares donde ya no llegan», añade esta experta, que indica que es Vedrà cuenta con un gran número de especies vulnerables en un espacio muy pequeño.

Existen numerosos estudios de la Universitat de les Illes Balears y de diferentes botánicos sobre la gran riqueza de es Vedrà. Por eso entre los expertos está extendida la idea de que las cabras se tienen que eliminar por completo y cuanto antes porque representan un gran peligro. Pero esto choca con unos propietarios que quieren preservar la tradición.

Próximamente el Ayuntamiento de Sant Josep convocará una reunión con los dueños del islote en la que estará presente un director general de la Conselleria de Medi Ambient. La intención es consensuar con ellos la reducción de estos animales. Tanto desde Medi Ambient como desde Sant Josep se habla de disminuir el número de cabras, pero no de eliminación por completo.

El islote está dividido en 12 partes y tiene diez propietarios. Uno de los que tiene más poder, por tener dos de las partes indivisas, es el ex comisario Àngel Marí, quien se opuso por completo a la retirada de cabras durante el gobierno del Pacte.

Es Vedrà está declarado como reserva natural desde el año 2002 junto con es Vedranell y los islotes de Ponent. Esto y una pequeña porción de terreno en la zona de Cala d'Hort es lo que queda del extinto parque natural de Cala d'Hort. Además, el islote está catalogado como Lugar de Interés Comunitario (LIC) y Zona de Especial Protección de Aves (SEPA). Actualmente sólo se puede desembarcar en es Vedrà con un permiso: para fines científicos o educación ambiental. También pueden hacerlo los propietarios. Desde este año por primera vez hay vigilancia permanente en toda la zona para evitar atentados ambientales.

Además de cabras, el islote está lleno de lagartijas. Es una subespecie que sólo existe en es Vedrà de la Podarcis Pitiyusensis y es azul con el lomo amarillo. En cada uno de los islotes de Eivissa existe una subespecie diferente de la lagartija endémica pitiusa. Algunas teorías científicas dicen que ésta tiene el lomo amarillo debido a los líquenes amarillos que hay en muchas rocas de es Vedrà.

En todos los islotes de la reserva de es Vedrà, es Vedranell y de Ponent hay una gran variedad de avifauna como la endémica pardela balear (virot), la baldritja, cormoranes, paíños y gaviotas de pico rojo y patiamarillas. En es Vedrà también hay una importantísima colonia de halcón de Eleonor. Algunas de estas especies se ven amenazadas por otros animales introducidos, las ratas, que se comen los huevos.