La escoleta de Cas Serres celebra sus 25 años de aprendizaje a través del juego

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Un momento de la actividad en la que participaron disfrazados los párvulos de la ‘escoleta’.

Un momento de la actividad en la que participaron disfrazados los párvulos de la ‘escoleta’.

04-05-2016 | Arguiñe Escandón

La escoleta de Cas Serres cumple 25 años. Para celebrar sus bodas de plata, la guardería pública más antigua de Eivissa ha organizado la semana del circo, un ciclo de actividades donde los más pequeños son los protagonistas. Aunque todavía no se ha programado un acto oficial para conmemorar el aniversario del centro, sus docentes tienen muy interiorizada la onomástica pues tres de las seis instructoras alumbraron el Jardí d’Infants dependiente del Consell a principios de los 90.

Cerca de 40 niños y niñas de entre cuatro meses y tres años de edad participaron ayer en la actividad de magia organizada por sus tutoras y a la que asistió el conseller de Educació i Cultura, David Ribas. Sin sus familiares al otro lado de la mampara pero con un buen puñado de cámaras apuntándoles, los pequeños aprendices mostraron sus dotes con inocentes trucos de magia, como el clásico conejo (de peluche) en la chistera o el ramo de flores sacado de un tubo; juegos de equilibrio cruzando una pequeña pasarela sosteniendo sombrillas chinas de papel; o alegres coreografías con canciones populares. Durante toda la semana participarán en diferentes actividades para adentrarse en el mágico mundo del circo.

La coordinadora de la escoleta de Cas Serres, María Francisca Llanos, destacó que el circo «da mucho juego» a la hora de realizar «actividades multisensoriales» donde los pequeños «descubran los sentidos a través de las sensaciones».

Llanos también se refirió a la trayectoria de la escoleta y al método «instructivista» que emplean con sus párvulos: «Intentamos que el protagonista del aprendizaje sea el propio niño. Es como un laboratorio en el que se trabajan conjuntamente alumnos, profesoras, padres, madres y personal no docente. Intentamos involucrarnos todos. Nuestra base educativa es el juego; el niño no juega para aprender, aprende porque juega».

La coordinadora habla con devoción de sus infantes y considera que «lo bonito» de la educación «es que siempre te sorprenden los niños». «Llevo 30 años y cada día aprendo algo, lo bonito es que los niños te sorprendan y buscar estrategias para ellos. Si tú observas al niño aprendes casi más tú que ellos», sostiene. También habla alabanzas de sus compañeras, seis docentes tituladas y un equipo de atención primerenca para supervisar a los pequeños con necesidades educativas especiales en un centro donde, por supuesto, se respeta la diversidad y los ratios. «Cada año tenemos muy pocas plazas para poder concursar», lamenta.

Gestión pública

El conseller David Ribas, por su parte, animó a docentes y familiares de los pequeños a colaborar en este tipo de actividades «tan enriquecedoras» para los alumnos y agradeció el «magnífico» trabajo que «están realizando en la escoleta de Cas Serres y en todas las que gestiona el Consell». En este sentido, reivindicó la «gestión pública» de este tipo de servicios «porque hablamos de personas y en este caso con necesidades específicas al tratarse de niños pequeños». «Está más que demostrado que la gestión por parte de todo el personal es impecable, junto a las familias, para hacer este trabajo lo mejor posible», subrayó el conseller de Educació.

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