Ricardo Ruetalo es al fútbol sala de Ibiza lo que es Javier Lozano al fútbol sala nacional, es decir, su principal referente. Y es que este uruguayo que nació en Montevideo el 11 de abril de 1959 fue uno de los grandes promotores de este deporte en la isla y actualmente, tras estar siete meses difundiéndolo en Estados Unidos, ha regresado para ser el segundo entrenador del Harinus Peña Deportiva en Segunda División B.

Atrás queda una tremenda experiencia que comenzó cuando este hombre de imponente presencia, sonrisa contagiosa, voz pausada y verbo inteligente era portero profesional en su país natal llegando a ser incluso internacional. Solo en España ha entrenado al Ciudad de Lleida, a la selección de Lleida, al Tarega Pinturas Lepanto, al Manacor – equipo que actualmente se llama Palma Futsal y al que ayudó en su creación y con el que consiguió distintos ascensos –, al Sineu, al Gasifred Ibiza, y actualmente al club de Santa Eulària. Además, y por si eso fuera poco, también fue director de la Ibiza Cup y ha organizado con gran éxito distintas ligas privadas en la isla. En fin, que se nos acaban las líneas para hablar de nuestra Sardina Negra de esta semana porque, entre otras cosas, casi se nos olvida citar que tiene más de cien camisetas de fútbol en una impresionante colección, que es fan de Maná y Joaquín Sabina, que es seguidor de Nacional de Montevideo y del Athletic Club de Bilbao y que intentó comprar la imparcialidad de este humilde periodista regalándole una camiseta del Flamengo brasileño con el número y el nombre de Ronaldinho.

—Buenos días. Es un privilegio entrevistarle porque hay quien dice que es el uruguayo más famoso de Ibiza, si no de Balears...

—(risas) Bueno, muchas gracias pero eso es mucho decir. Sólo soy un uruguayo más de esos muchos que hay diseminados por el mundo.

—Lo que no me negará es que seguramente es usted uno de los uruguayos con un número de pie más grande. Tengo entendido que calza un 46. ¿Dónde encuentra zapatillas de fútbol sala de su talla?

—(risas) Y más (risas). Un 47. Pues la verdad no es nada fácil. Aquí en Ibiza en Olympus.

—El caso es que usted es uno de los grandes promotores del fútbol sala en la isla. Muchos dicen que fue uno de los grandes impulsores de este deporte en Ibiza.

—(risas) Me ves con muy buenos ojos. Eso es también mucho decir. Lo cierto es que yo llegué a Ibiza en 2001 de la mano de Juanito Ruiz y el Gasifred y fue una etapa muy bonita. En realidad, todo lo que tenga que ver con difundir y apoyar el fútbol sala es bonito porque es mi gran pasión.

—Usted fue portero de gran nivel de fútbol sala, luego entrenador, promotor de torneos y de ligas... un precursor. ¿Cuanta gente pensó que estaba loco cuando empezó este deporte?

—Más de uno. Ten en cuenta que cuando empezamos en Uruguay todo era muy distinto y los inicios nunca son fáciles. Además, imagínate la cara de la gente cuando planteábamos jugar con un balón más pequeño, cinco contra cinco, sin marcar gol dentro del área, sin que el portero pudiera salir... Creo que poca gente podría pensar que el fútbol sala podría llegar a ser lo que es ahora. Y es que este deporte ha cambiado mucho en poco tiempo y ahora se encuentra en un magnífico momento.

—Es un deporte que tiene muchos detractores, pero también muchos seguidores, entre los que me encuentro. ¿Qué es lo que hace al fútbol sala tan especial?

—Sin duda, el espectáculo y la diversión que genera. En un partido de fútbol sala hasta el último segundo hay posibilidades para cualquiera de los dos equipos. Hemos visto remontadas de varios goles que en el caso del fútbol sería impensable. Con 3-0 en el marcador, en un partido de fútbol, ya estarías apagando la televisión y en el fútbol sala todo puede cambiar en cuestión de un minuto.

—Bajo mi punto de vista también engancha por ver lo que son capaces de hacer muchos de sus jugadores con el balón...

—Por supuesto. Eso también ayuda. Los jugadores de fútbol sala son más técnicos y más espectaculares. Y lo mejor de todo es que, por lo general, cada equipo suele tener uno o dos jugadores así.

—¿Para usted cuál ha sido el mejor jugador que ha visto en una pista?

—Hay varios aunque como jugador técnico me quedaría con el brasileño Falcao. Lleva cinco mundiales y aunque ha bajado un poco su rendimiento por su edad sigue siendo impresionante. Pero también hay que tener en cuenta que ha podido jugar así porque ha tenido siempre una selección brasileña detrás que era impresionante y que le permitía hacer todas esas filigranas. Por lo general, siempre detrás de un gran jugador hay detrás un gran equipo que le hace mejor.

—Eso es verdad. Pero, ¿qué me dice de los Paulo Roberto, Pato, Vicentín, Ferreira.... mi generación creció amando este deporte gracias a ellos?

—(risas) Que también fueron impresionantes. Con ellos y con Javier Lozano, en 1996, cuando se pierde la final en Barcelona, España dio un paso hacia delante y empezó a igualar y superar el nivel de Brasil a nivel táctico y técnico. Fue el inicio de unos magníficos años que culminan con dos mundiales, en el año 2000 y 2004, y un sinfín de europeos. Y lo mejor es que aún España no se ha bajado de la élite.

—¿También ayuda que, salvo cuatro o cinco selecciones, parece que no hay mucho rival?

—Eso, en parte, es verdad y se está viendo en la primera ronda del Mundial de Colombia que se está jugando ahora. La fase de grupos es un poco tostón porque hay muchas goleadas y realmente empieza a ponerse interesante cuando llegan las eliminatorias. Ahí, cuando se juntan las tres selecciones potentes de Sudamérica y las de Europa, todo cambia.

—Cambiando un poco de tema. Ahora entre los niños hay un auge del fútbol 7. ¿Cree que está afectando a la cantera del fútbol sala?

—Eso va por Comunidades Autónomas. Hay en algunas de la Península donde el fútbol sala está muy arraigado y eso ayuda para ir formando jóvenes. Desgraciadamente, en Balears eso no es así y tenemos problemas para sacar jugadores.

—¿Cuál es el problema?

—Fundamentalmente que no tenemos la figura de ese federativo que se haga respetar dentro de la federación de fútbol. Nos falta esa persona que defienda los intereses de los practicantes del fútbol sala. Y así nos falta peso y no se nos escucha.

—¿Qué opina de que los clubes de fútbol creen su equipo de fútbol sala?

—Me parece genial, aunque me gustaría que se animaran otros como el Real Madrid o el Atlético de Madrid. Desgraciadamente, a veces da la impresión de que tienen miedo de que les puedan hacer sombra.

—¿Eso se podría exportar a los clubes de la isla?

—Por supuesto y nos encantaría. Sería ideal que el Portmany, la Penya Blanc Blava, el Insular o el Sant Jordi aprovecharan y crearan una sección de fútbol sala. Sería muy provechoso.

—Eso también ayudaría a que hubiera más clubes pitiusos en divisiones profesionales...

—Claro que sí. Tenemos un problema grande con la cantera. La generación del 2001 cuando yo vine al Gasifred con Oliva, Rodríguez, Linero o Seco no se continuó y se acabó perdiendo. Y eso se nota cuando salimos a la Península porque allí los equipos tienen jugadores mucho más jóvenes y nos pasan por encima. Nosotros somos más expertos, pero la juventud se nota.

—¿Por qué ha decidido volver ala primera línea como segundo entrenador en la Peña Deportiva?

—Porque después de algún tiempo dedicándome a otras cosas se me presentó esta gran oportunidad. Ya lo habíamos hablado en otras temporadas, pero por unas cosas o por otras nunca había cuajado como hasta ahora. Además, hay un interesante proyecto de trabajar con la base que también me atrae mucho.

—¿Y qué es más fácil? ¿Entrenar en la Peña Deportiva u organizar las parrilladas con su hermano en el Club de Campo?

—(risas) Sin duda era más fácil organizar las parrilladas con mi hermano. Eran inolvidables y yo creo que todo el mundo se apuntaba a esas ligas para poder disfrutar de ellas (risas).

—¿Y entrenar a Los Chorizos? Ese equipo es uno de los más míticos que han pasado por la liga Pepsi Sa Real que usted organizaba...

—(risas) Eso hubiera sido un reto. Ese equipo, formado por periodistas de Ibiza, era increíble porque, entre otras cosas, ha sido el único en la historia que se sacó la foto de espaldas. Además, para ellos lo importante no eran los triunfos si no la diversión.

PEQUEÑA BIOGRAFÍA

Ricardo Ruetalo nació el 11 de abril de 1959 en Montevideo, la capital de Uruguay.

Como portero de fútbol sala militó de 1974 a 1982 en el Peñarol y en el CE.SO.PE de Uruguay, de 1982 a 1984 en el Sicoris y en de 1984 a 1986 en el Ciudad de Lleida, ambos en España. Fue internacional con su país.

Su carrera de entrenador es muy amplia, siempre en España. De 1988 a 1992 entrenó al Ciudad de Lleida; de 1992 a 1995 a la selección de Lleida, siendo campeón de Catalunya; de 1996 a 1998 al Tarega Pinturas Lepanto; de 1998 a 2000 al Manacor, actual Palma Futsal; de 2000 a 2001 al Sineu; de 2001a 2002 al Gasifred Ibiza y actualmente es segundo entrenador del Harinus Peña Deportiva.

Además, fue director de la Ibiza Cup y ha organizado con gran éxito distintas ligas privadas en Ibiza.

Antes de regresar a la isla, estuvo siete meses promocionando el fútbol sala en Estados Unidos.

LA PREGUNTA

Qué prefiere. ¿Un beso de Mónica Belluci o un gol en el último minuto de la final de un mundial de Luis Suárez?

—Sin duda el gol de Luis Suárez. Eso sería lo más para un uruguayo como yo que vivimos el fútbol como lo vivimos. Somos muy pasionales y siempre que podemos acudimos a animar a la celeste porque la llevamos en el corazón. De hecho yo tuve la suerte de ir a los Juegos Olímpicos de Londres y al Mundial de Brasil. Son experiencias que nunca se olvidan.