Entrevista | José Ferrer, fundador de Gasifred || Empresarios de las Pitiusas

«Si deja de haber hostelería y restauración podemos coger el barco y emigrar»

| | Ibiza |

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El ibicenco José Ferrer lleva dos años jubilado de forma oficial aunque continúa acudiendo cada día a su despacho de las instalaciones de Gasifred, en avenida España (Vila).

El ibicenco José Ferrer lleva dos años jubilado de forma oficial aunque continúa acudiendo cada día a su despacho de las instalaciones de Gasifred, en avenida España (Vila).

13-03-2018 | DANIEL ESPINOSA
«Si deja de haber hostelería y restauración podemos coger el barco y emigrar»«Si deja de haber hostelería y restauración podemos coger el barco y emigrar»«Si deja de haber hostelería y restauración podemos coger el barco y emigrar»

Cuando acabó sus estudios pocos ingenieros industriales se conocían en Ibiza aparte de José Ferrer (1942, Sant Agustí) que en 1972, sin previsión de ser empresario, fundó Gasifred. Con casi medio siglo a sus espaldas, este negocio dedicado a la instalación y mantenimiento de sistemas de climatización y suministro de maquinaria de hostelería y restauración es un referente en la isla.

¿Cómo decidió montar esta empresa?
— Era el año 1972 y realmente no tenía la idea de montar una empresa. Hacía dos años que había acabado los estudios y empecé a trabajar en una empresa personal del mismo sector para resolver unos proyectos de suministro de gas propano. Trabajé un tiempo como asalariado y al cabo de dos años me propusieron entrar de socio en la empresa y fundamos Gasifred. No estaba en mi objetivo montar una empresa, acabé mis estudios y mi idea era trabajar de lo mío, pero surgió así y aquí seguimos con nuestros altos y bajos.

¿Cómo fueron los inicios?
— Los inicios suelen ser más duros y en nuestro caso no fue una excepción. Primero porque fue en el año 72, que fue cuando se inició la crisis mundial del petróleo, y después hubo una gran inflación, los créditos que pedíamos en los bancos eran carísimos y fuimos navegando en la tempestad hasta que conseguimos subsistir. Han venido otras épocas malas, pero ya estábamos entrenados.

¿Cuándo empezó a ir bien la empresa?
— Si siempre va mal, cierras el kiosco. En el 72 pasamos cinco o seis años muy duros, pero después vino una época de bonanza y el asunto funcionó un poco mejor. En 1986 hubo otra crisis porque se implantó un nuevo sistema de impuestos, el famoso IVA; en el 92 hubo otra con el tema de los Juegos Olímpicos y la Expo de Sevilla y en 2007 también fue duro. Son situaciones que te afectan y te lo hacen pasar mal y son momentos difíciles de superar.

¿Al principio qué productos ofrecían?
— La empresa, así como su antecesora, empezó con la actividad hotelera con el suministro de instalaciones y maquinaria de hostelería y restauración, así como mantenimiento. Siempre hemos hecho lo mismo, aunque en los últimos siete u ocho años hemos ido ampliando con instalaciones más manuales de fontanería. También hemos ido incorporando nuevas tecnologías en cuanto a maquinaria y servicios en los hoteles. Siempre hemos actuado únicamente en Ibiza y Formentera y no hemos trabajado ni en la Península ni en el extranjero.

La empresa depende de la actividad hotelera y el turismo. ¿Cuáles han sido las mejores épocas?
— Dependemos totalmente. La época en la que más hemos trabajado es ahora porque hemos ido creciendo tanto en número de empleados, en estructura y posibilidades. No podemos decir que cualquier época pasada fue mejor porque estamos en un momento en el que Ibiza está de moda, hay actividad, en hostelería se hacen reformas y hay un campo de actuación que no se si había sido mucho mejor antes. Puede que en los inicios, en los años 60 antes de la crisis del 72, por lo que me cuentan fueron años muy buenos gracias al boom turístico porque se hacían muchos hoteles en un año.

¿Ahora su fuerte es la reforma de hoteles?
— Ahora lo que hay son reformas de hoteles porque hoteles nuevos pocos se hacen. Son reformas, adaptaciones o mejoras de categoría que requieren inversiones de instalaciones.

¿Recuerda quiénes fueron los primeros clientes de Gasifred?
— No, porque asumimos los clientes de la anterior empresa. Esta empresa colaboraba y trabajaba con una parte importante de los hoteles que entonces se construían porque el dueño, Rafel Marí, era socio de muchos hoteles y teníamos bastantes clientes relacionados con la hostelería y la restauración.

¿A cuántos hoteles dan servicio?
— No tengo ese dato pero podríamos dar a más de los que damos. Tenemos muchos clientes. Los hoteles son un cliente importante porque es un consumidor continuo, tiene restaurante, cocina, aires acondicionados y muchas cosas que vamos manteniendo y renovando, por lo que es un cliente apetecible. El restaurante es más limitado, más pequeño y más inestable pero hay más en número.

¿Cuáles son los productos que tienen más salida en Gasifred?
— Ahora un producto que es de primera necesidad es el aire acondicionado. En cualquier sitio tiene que haber aire acondicionado. También los frigoríficos o las cocinas son otros de los elementos imprescindibles. Lo básico nuestro es frío, climatización y maquinaria de restauración.

¿Cuándo empezó la empresa a apostar por la climatización?
— Al principio no era usual usar aire acondicionado. La calefacción sí, pero de frío no había los equipos que hay ahora, era muy caro y no estaba de moda. La calefacción siempre se había tenido en cuenta, aunque en nuestra zona ahora es más importante el frío que no la calefacción porque aquí tenemos una temperatura aceptable durante casi todo el año.

¿Cuántos trabajadores empezaron en Gasifred y cuántos son ahora?
— Al principio éramos entre ocho y doce trabajadores. Cuando empezamos yo era el técnico, el botones, el gestor y hacía un poco de todo y ahora entre todos somos, en temporada alta, unos 120 trabajadores. En invierno seremos unos 80.

¿Trabajan también con particulares?
— Sí y es un capítulo muy importante de la empresa. Actualmente tenemos muy presentes los chalés, que son un cliente muy importante para nosotros. Entramos con estos electrodomésticos que son semiindustriales pero que para estos chalés grandes tienen muy buena aceptación. Ofrecemos climatización, suelo radiante, calefacción o tratamiento de aguas, por lo que es un cliente muy bueno y en los últimos años se ha convertido en una nueva línea en la que anteriormente no nos habíamos introducido y ahora estamos muy satisfechos.

Cuando fundó la empresa, ¿esperaba que durara todos estos años?
— Cuando me hice a la idea de que iba a ser empresario, no te planteas si cerrarás la empresa ahora o en unos años, el objetivo es no cerrar. La empresa siempre la miro en futuro y espero no tener que ver que se tenga que cerrar.

¿En los inicios tenían más competencia que ahora o ha ido creciendo?
— Siempre ha habido competencia, pero cuando empezamos no teníamos un mercado activo a nuestro favor. Había mucha competencia sobre todo de fuera porque en Ibiza no había estructura y venían las empresas de la Península o de Mallorca. Con el tiempo se han creado empresas en la isla que también son competencia y ahora somos un montón de empresas que hacemos lo mismo, por lo que no es fácil. A todos nos gustaría tener más hoteles, pero nos vamos repartiendo. De momento hay mercado para todos, pero se tiene que luchar mucho. Antes los presupuestos se hacían muy alegremente y ahora tienes que hilar muy fino porque si no el otro lo hace mejor y puedes perder ventas.

¿Cuál es el secreto para mantener una empresa?
— Si hubiera algún secreto ya me gustaría tenerlo. El sistema que hemos aplicado y hemos intentado que todos sigan es trabajar, trabajar y trabajar bien. Todos nos equivocamos, pero sobre todo trabajar de forma responsable y que el cliente quede satisfecho.

¿La empresa tiene algún proyecto de futuro en mente?
— Nos hemos planteado alguna vez salir fuera de Ibiza y Formentera, pero de momento no está previsto. En las islas hay un mercado que es el que hay, pero si deja de haber hostelería y restauración podemos coger el barco y emigrar. Nosotros y el 80 % de Ibiza esperamos que se mantenga, aunque tenga sus vaivenes. Siempre estamos con la antena abierta por si tenemos que introducir cosas nuevas.

¿La insularidad supone un gran sobrecoste para la empresa?
— Nos afecta porque los proveedores ponen el producto en la Península pero de la Península a Ibiza nos tenemos que entender con los mayoristas que nos suministran. Los costes del transporte son altos y lo tienes que tener en cuenta. Los transportistas facturan por peso o por volumen y según las características de la máquina el transporte influye más o menos, pero es una partida importante.

¿La empresa tiene asegurada la continuidad generacional?
— En cualquier empresa siempre llega un momento en el que tiene que haber un cambio generacional. En nuestro caso, las dos hijas viven fuera de la isla y los dos hijos se han quedado y han decidido seguir. Cuando estudiaban no sabían que iban a hacer pero al final decidieron que querían complicarse la vida y empezaron a trabajar aquí. Los dos son ingenieros industriales, uno se ocupa más del personal y las instalaciones y el otro, de la gestión comercial y económica. Tienen que trabajar mucho porque no conocemos otro sistema, pero tampoco ha sido una sorpresa porque han visto en casa como hemos funcionado toda la vida.

¿Cree que es difícil ser empresario?
— Sí, creo que es difícil porque siempre estás en riesgo, a no ser que tengas una gran empresa con gran diversidad de ingresos por diferentes líneas. Una empresa familiar está a expensas de cómo va la economía y es difícil porque tienes que tener capacidad de estar en condiciones de llegar a la demanda y si baja, recular antes de que la tormenta te lleve. Yo no quería ser empresario, pero las circunstancias rodaron así.

¿Volvería ahora a ser empresario?
— Creo que sí. Aunque pasas momentos malos, también tienes muchas satisfacciones porque los clientes pasan a ser de la familia. Contaría con los dedos de una mano las veces que hemos quedado disgustados. Es gratificante y siempre es algo nuevo y hay una relación continua con el cliente porque damos este servicio de mantenimiento y reparación.

¿Trabajar en familia tiene más ventajas o desventajas?
— En Gasifred somos cuatro socios y la empresa es familiar. Al ser familiar tiene más riesgos porque es difícil separar lo particular de lo que es la empresa, pero es también más manejable. Con los hijos lo he tenido fácil porque nos llevamos bien y fueron ellos los que libremente decidieron entrar en la empresa. No discutimos, yo les doy mi opinión y ellos hacen lo que quieren. A veces se han equivocado pero para aprender también te tienes que equivocar.

¿Desde cuándo está jubilado?
— Tengo 75 años pero legalmente estoy jubilado desde hace dos o tres años. Estoy jubilado activo para poder continuar viniendo aquí, donde tengo mi despacho y realmente me hacen un favor dejándome venir porque no tengo otros hobbies. Estoy de lujo, no tengo obligaciones y el banco no me llama para nada.

PERFIL

● PRIMER TRABAJO: Camarero y barbero con 15 años

● FAMILIA: Dos hijos, dos hijas y siete nietos

● AFICIONES: Lectura

● CIUDAD PREDILECTA: Ibiza

● RINCÓN DE IBIZA: Ses cales de Ponent

● PLATO: Lentejas y guisat de peix

● EQUIPO DE FÚTBOL: Gasifred Atlético

● DE PEQUEÑO QUERÍA SER...: Maestro de escuela

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Hace un año

Me parece estupendo como empresa. Lo que no comparto ni lo haré nunca es que algunos de sus conductores de reparación o montaje, vallan a ansía viva por la distintas carreteras de la isla... llevo años. Y en este tiempo los llamó Ansiafred... Y por supuesto me mantengo alerta...

Valoración:2menosmas
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