Félix Contreras: «Hacer empresa es como pintar un cuadro con el objetivo de satisfacer al cliente»

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Ibigrafic apuesta por dar un trato personalizado a cada cliente o empresa que requiera de sus servicios.

Ibigrafic apuesta por dar un trato personalizado a cada cliente o empresa que requiera de sus servicios.

11-03-2019 | DANIEL ESPINOSA

Grupo Ibigrafic es una empresa dedicada a desarrollar y personalizar ideas en sus propios talleres, especializada en Uniformidad, Deporte, Merchandising, Textil Hotel & Hogar y Publicidad. Félix Contreras es el empresario que está al frente de Ibigrafic y quien apuesta, constantemente, por ofrecer un buen producto a un precio competitivo.

¿Cuántos años lleva con la empresa y cómo surgió la idea?
— En principio, como empresario, es que llevo toda mi vida aquí. De siempre he tenido la vocación de trabajar por mi cuenta y, a pesar de que llevo toda la vida, sí que es verdad que nos hemos tenido que ir adaptando a una serie de circunstancias del mercado. En la época en la que estamos ahora, en la que nos dedicamos a la uniformidad, llevamos unos seis años.

¿Cómo ha cambiado todo en estos seis últimos años?
— Creo que una cosa muy importante es que Ibigrafic siempre ha sido la empresa, por excelencia, que ha transformado prendas en Ibiza. Inicialmente nacimos con ese concepto y recuerdo que sin haber acabado prácticamente la estampación, ya teníamos pedidos que servir. Ha sido toda una evolución hacia el momento en el que estamos. Siempre hemos tenido algo en toda nuestra etapa que no hemos dejado de lado como empresa que ha sido el tema del merchandising o, incluso, la publicidad. Siempre nos hemos dedicado, en mayor o menor medida, a trabajar los productos de otras empresas para regalar o para que lo puedan vender ellos mismos. Hasta hace no mucho, éramos una de las empresas que fabricaba todo lo que el grupo Pacha necesitaba, por ejemplo. En esta última etapa, decidimos dejar una de nuestras divisiones, la división de colección. Nosotros fabricábamos una marca propia, Melocotón Ibiza, para toda España; era una sección de la empresa muy complicada. Las compras se tenían que hacer con mucha antelación porque eran productos fabricados en Asia y el proceso productivo, debido a la entrada en el mercado de sistemas de trabajo que competían directamente con nuestro sistema de Serigrafía, nos hicieron dejar la sección. Ahora estamos centrados en la Uniformidad, Merchandising y Deporte en Ibiza, sin salir a otros mercados exteriores.

Cuando empezaron, ¿eran pioneros en Ibiza?
— La verdad es que tuvimos que afrontar ese reto puesto que ni yo sabía lo que era un taller de Serigrafía ni yo tenía mucha experiencia en lo que era el sector. Fuimos pioneros porque no había nadie más que hiciera ese trabajo.

Imagino que al ser todo novedad fueron avanzando cometiendo fallos.
— Correcto. Hoy en día el mundo de la empresa no es fácil porque tienes que estar dispuesto a dar el 100 % de ti y dedicarle mucho tiempo. Hay momento agridulces y otros en los que sientes una gran satisfacción. Es verdad que en el mundo de la empresa siempre tienes que estar tomando decisiones y nos costó mucho tomar la decisión de abandonar nuestro concepto de marca para centrarnos en lo que estamos haciendo actualmente. También es verdad que lo que estamos haciendo lo describiría como un ‘niño pequeño’, en el sentido de que es algo que va muy poco a poco, vas analizando la situación que te va pidiendo el mercado y tomas decisiones constantemente en función de lo que tú percibes. Hacer empresa es como pintar un cuadro porque las personas que están detrás de la empresa van realizando el cuadro o proyecto con el objetivo de satisfacer al cliente.

¿Habla de reinventarse constantemente?
— Constantemente y, además, no te tiene que saber mal decir que estás aprendiendo. Cada día que me levanto estoy aprendiendo algo y, cada día, estoy intentando mejorar porque me siento muy orgulloso de que lo que es Ibiza pueda tener una empresa como esta, que podría estar en una gran ciudad como Madrid o Barcelona. No ser una empresa simplemente para las urgencias, por decirlo de alguna manera.

¿Eso conlleva que haya más personal que al inicio?
— Al final, hoy en día, lo primero que te sucede en el mundo de la empresa es que tú no marcas las reglas, vienen marcadas por internet; ese es el reto que tenemos el mundo de la empresa y lo primero que necesitamos es poder competir con ello. La gente ahora puede encontrar producto en cualquier sitio, por eso tenemos que tener en cuenta el concepto del margen que nos marca internet. La única posibilidad que nos queda es la de tener una empresa un poco lineal en la que cada persona tiene un cometido, está especializada en una cosa en concreto, para que el pedido salga en sistema de cadena a un precio competitivo. En estos momentos somos 12 trabajadores.

¿Se puede decir que internet es la competencia más directa que hay en la isla? Porque también hay competencia física.
— A ver, está claro que nosotros en este momento, dentro del sector en el que estamos, somos los últimos que hemos llegado, pero sí que es verdad que estamos luchando para mover esos cimientos. Tenemos a gente que está muy bien posicionada y lo que intentamos es ponérselo difícil porque somos una empresa con una vocación muy perfeccionista. Me canso de decir que me gusta sentirme muy señor delante de mis clientes y no me gusta que nadie me pueda sacar los colores. Nuestro proyecto es importante que tenga una visión de internet, pero con una doble vertiente física: podrás ver productos nuestros en internet, pero también podrás tocarlos en nuestras instalaciones. En nuestra tienda física se puede comprar desde una unidad hasta las que quieras, al igual que los precios son variables según las cantidades. Por eso nuestro slogan de tienda es ‘La tienda de Ibiza a precios de internet.

¿Cómo es de importante, a la hora de comprar un producto, poder verlo y tocarlo?
La verdad es que dentro de este aprendizaje nos estamos dando cuenta de que sí que es muy importante. Internet es una de las grandes vías de presentación del producto y a nosotros nos interesa que a la gente, inicialmente, les llame la atención lo que vendemos. A nosotros nos gusta decir que vestimos a las empresas, pero también a la hora de presentar este proyecto que estamos iniciando ahora que es nuestra tienda online, tenemos la vocación de poder vender una prenda a cualquier persona que la necesite. Por eso lo importante es tener una marca, un producto de esa marca y un precio, para que el cliente pueda identificar lo que tenemos.

Hablando de internet, supongo que esta nueva modalidad de venta ha hecho que tengan que ajustar los precios y hacerlos más competitivos.
— La verdad es que nosotros siempre hemos sido una empresa en la que hemos tenido buena relación calidad-precio. Recordamos que nuestros talleres (Serigrafía, Bordado, Sublimación y Vinilos) están especializados en la rápida personalización de los artículos que vendemos. No nos gusta que la gente nos pueda utilizar solo para hacer pequeñas tiradas porque llega tarde y le solucionamos el problema gracias a toda la estructura que tenemos. Y es que, nosotros, personalizamos todos nuestros productos en nuestros propios talleres. Tenemos departamento de diseño propio, serigrafía propia, bordado propio… entonces lo difícil a nosotros nos resulta fácil, pero hemos tenido que hacer pequeños ajustes para que nuestros precios resulten competitivos a la hora de compararnos con otras empresas de internet.

En este sentido, ¿cuál es el objetivo de la empresa?
— En este momento, nuestro gran objetivo es que nosotros tenemos un volumen de producto muy amplio y estamos dispuestos a poder adquirir prendas para nuestros clientes; por tanto, el reto de compra es bastante importante a la vez que también el textil nos propone otra problemática con el tema del tallaje. Así que para ser competitivos nos vemos con la problemática de mover mucho volumen de producto. Para que este tenga movilidad y no se quede atascado, estamos haciendo un esfuerzo para ir a un concepto de tienda ‘de toda la vida’, en la que cualquier persona puede comprar una prenda en nuestras instalaciones. Ahora, que estamos trabajando en nuestra tienda online que estará lista en un tiempo prudencial, hablamos de tener más de 50.000 productos a la venta que se podrán comprar desde cualquier sitio para un particular o empresa. Nuestra política de precio está enfocada a una unidad o para cantidades importantes. Esa es nuestra gran apuesta y hemos tenido que hacer retoques para que la gente, a la hora de compararnos, vea que puede contar con nosotros.

¿Les ha pasado, en alguna ocasión, que no hayan podido responder a la compra de un cliente en tiempo?
— Me enorgullezco de decir que, a parte de todo lo bueno que pueda tener la empresa, detrás de todo estoy yo. Cualquiera que haga un pedido al grupo Ibigrafic va a tenerme a mí para que, en un momento dado, pueda transmitirme una queja. Haremos lo imposible para que ese cliente esté satisfecho. Estoy muy contento porque durante estos seis años en la uniformidad, el grado de satisfacción que hemos tenido en cuanto a entregas ha sido muy alto. Por ejemplo, te voy a confesar que soy el responsable de llamar a cada una de las personas que hacen una entrega del material; me preocupo mucho desde el momento en el que se hace el pedido hasta que se entrega.

A parte de estos seis años dedicados a la uniformidad antes ya existía Ibigrafic.
— Desde que yo tenía 19 años y ahora tengo 55 años. La fundé yo y nunca hemos tenido socios.

¿Cómo una persona de 19 años decide dar este salto y qué dificultades se encuentra?
— Cuando tienes 19 años creo que se puede decir que eres un poco ‘inconsciente’ de todo lo que te puedes llegar a encontrar por el camino. Sí que uno de mis objetivos es poder transmitirle a la gente joven que tiene que iniciar un proyecto o empresa, intentar darles pautas para que no pasen por situaciones por las que he tenido que pasar. Al inicio no eres consciente de a lo que te vas a enfrentar, pero cuando estás dentro solo te queda seguir, es como ir en bici. Cada día hay que seguir pedaleando para no caerse y, evidentemente, ha habido momentos más bonitos y más feos, pero la ilusión es la que me mueve a seguir estando en la brecha y a seguir teniendo una empresa que quiere satisfacer a sus clientes.

Una vez se jubile, ¿qué va a pasar con la empresa?
— Buena pregunta porque no sé lo que va a pasar. Tengo a mis hijos que creo o me gustaría que se la quedaran. Ser empresario es una filosofía de vida que no se puede imponer, así que ya se verá. Lo que puedo decir es que creo que no me voy a retirar nunca porque quiero vivir con esta adrenalina. La verdad es que me sentiría un poco mal de ver que no hay continuidad en todo el esfuerzo que hemos hecho.

Respecto a la respuesta de la sociedad ibicenca con su empresa, ¿cómo la calificaría?
— Me alegro de que me preguntes sobre esto porque sí que es verdad que, a veces, una buena empresa en el fondo tendríamos que apoyarla. Siempre hemos tenido mucha suerte de que la gente nos ha respaldado pero, últimamente, debido a internet y a que vienen muchas empresas de fuera a la isla y aprovechan para traer todo lo que van a utilizar de fuera, creo que una empresa local puede aportar muchas cosas buenas a la sociedad de la isla. Al final, son personas que tienen un puesto de trabajo durante todo el año, es riqueza que se mueve en la isla; lo suelo comparar con un club y la importancia de sentir sus colores y sentir a la empresa un poco de cada uno. La verdad es que la gente nos ha apoyado muy gustosamente.

¿Hay competencia desleal?
— Siempre nos encontramos con una cierta falta de competitividad sana. Hay gente que a nivel de su casa hace cosas que no están bien, pero en general no estoy descontento con este sector.

¿Y en cuanto a plagios?
— Está claro que sí. Nosotros hemos hecho actividades en las que nos hemos encontrado con plagios pero, ahora, al no estar fabricando ningún producto que tenga nuestra marca, sí que hemos visto que es difícil copiar nuestro concepto de trabajo. Aún así, el tema de plagios existe siempre. Incluso a nosotros nos gusta aprender del resto, aunque siempre queremos tener nuestra propia personalidad.

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