Borrones y tachaduras

Borrones y tachaduras: 'El parto de la elefanta'

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El jueves pasado se rubricó el acuerdo entre PP y Cs para gobernar en el Consell d’Eivissa. Rostros de satisfacción excepto el de uno de los presentes, José Luis Rodríguez (3º derecha).

El jueves pasado se rubricó el acuerdo entre PP y Cs para gobernar en el Consell d’Eivissa. Rostros de satisfacción excepto el de uno de los presentes, José Luis Rodríguez (3º derecha).

07-07-2019

El acuerdo de gobierno y estabilidad que el jueves suscribieron privadamente -aunque en la sede del Consell d’Eivissa- Vicent Marí (PP) y Javier Torres (Ciudadanos), forja una alianza inédita en Balears. Por vez primera ambas formaciones unen sus fuerzas para gobernar conjuntamente una institución. Los seis consellers obtenidos por los populares en las elecciones del 26 de mayo, junto al conseller que logró la formación naranja, suman los siete votos que requiere la mayoría absoluta del pleno. Así, desde la misma noche electoral pareció claro que la izquierda no podría retener el gobierno insular. El pacto entre PP y Cs era la opción más lógica y coherente, la que podría dar mayor estabilidad al futuro gobierno.

Sin embargo, hubo quien pretendió obviar las evidentes afinidades ideológicas para intentar un acuerdo con el PSOE que a la postre podría resultar mucho más ventajoso para Cs. O mejor dicho, para algunos dirigentes de la formación naranja. Pese a que se trataba de un movimiento de extraordinaria dificultad que casi abandonaba la política para entrar en la metafísica, Cs intentó una negociación con los socialistas, dispuestos a hacer más concesiones para evitar el “mal mayor” que supondría, a su juicio, que el PP volviese a gobernar. Pero como los votos del PSOE (4) y Cs (1), tampoco alcanzaban, se requería el concurso de Unidas Podemos. Solo si la formación morada sumaba sus votos a la extraña pareja, podría avanzar la operación para retener el Consell.

Dado que Ciudadanos a nivel nacional anunció que en ningún caso negociaría ni pactaría con Podemos, aquello pareció condenado al fracaso. Y sin embargo, las negociaciones siguieron, sin que se haya explicado exactamente qué es lo que se trataba en esos encuentros.

Este periódico publicó el domingo pasado que el acuerdo entre PP y Cs estaba prácticamente cerrado y que se iba a dar a conocer a principios de semana, pero no fue hasta el jueves cuando eso sucedió. Y por lo que sabemos, la dirección insular de la formación morada decidió no esperar más a recibir el visto bueno de Madrid y hacer su camino.

Total, que un acuerdo que se preveía fácil y asequible, ha terminado convirtiéndose en el parto de un paquidermo. ¿Por qué? Nadie lo sabe. Pero como suele suceder, la cara es el espejo del alma. Y la imagen principal que ilustra esta página, lo dice todo. José Luis Rodríguez Poblador, coordinador de Cs Ibiza, presenta un semblante serio, incluso de profundo disgusto. Se diría que ese no es el pacto que el concejal de Vila quisiera estar presenciando. Tampoco extraña porque cuando el PSOE negociaba con Podemos en el Ayuntamiento de la capital, en un momento en el que las negociaciones parecían estancadas, Rodríguez se ofreció públicamente a Rafa Ruiz para pactar con los socialistas. Obviamente, ni le contestaron.

No, ¿por qué? Si a los cuatro consellers de PSOE y a los dos de Unidas Podemos que el viernes votaron en contra de que Vicent Marí fuera investido presidente del Consell d’Eivissa, cosa que inevitablemente acabó sucediendo gracias al apoyo de Javier Torres (Cs), les preguntásemos en qué aspectos del programa de gobierno que expuso el ganador de las elecciones, no están de acuerdo, les pondríamos en un aprieto severo.

Viviana de Sans incluso bromeó sobre diciendo que el nuevo presidente ¡le había plagiado su programa! Y es que, en efecto, Marí habló de la protección y conservación de nuestra cultura, nuestra lengua, nuestro patrimonio; de la gratuidad de las escoletas del Consell; de aumentar la cartera de servicios sociales; de hacer la sociedad más inclusiva e igualitaria; de luchar contra el turismo de lujos mal entendidos basados en los excesos e incivismo; de devolver a los sectores menos favorecidos los beneficios del turismo, aquello de la redistribución de la riqueza y que el turismo no viva de espaldas al sector primario; de ecología y sostenibilidad medioambiental, de vertidos de agua sucia en el mar; de acceso a la vivienda... Si es que ¡no parecía del PP!
Feliz domingo.

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