Entrevista

Pau Capilla: «Cuando me levanto para ir a trabajar no tengo la sensación de que voy a trabajar. Lo disfruto»

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El neurocirujano Pau Capilla Guasch, ayer, de visita en Ibiza.

El neurocirujano Pau Capilla Guasch, ayer, de visita en Ibiza.

13-07-2019 | Marcelo Sastre

Pau Capilla Guasch (Ibiza, 1989) es el primer neurocirujano ibicenco. Ejerce actualmente su profesión en el Hospital Clínico de Valencia.

—¿En qué año se licenció?
—Empecé la carrera en el 2007 y acabé en el 2013, seis años de carrera. Cuando acabas la carrera tienes que hacer una oposición nacional, el MIR, para escoger la especialidad, que dura cinco años. El MIR mas o menos es un año de oposición y cuando haces el examen si sale una plaza, empiezas a trabajar con un contrato de formación con un neurocirujano. Acabé en mayo de este año.

—¿Dónde estudió?
—Estudié la carrera en la Universidad de Barcelona, en la Facultad Clínica. Después, durante la especialidad estuve en el Hospital Clínico de Valencia y en 2017 me fui a Sao Paulo, Brasil, que es donde está el que en los últimos años ha sido el padre de la neurocirugía y de la neuroanatomia, el Doctor Brando de Oliveira. Estuve con él en su laboratorio y operando. Fue una experiencia brutal para mí. Gracias a esta experiencia y a mis mentores, el Doctor González Darder, el Doctor Quilis Quesada y el Doctor Talamantes, se me abrieron las puertas para ir a Arkansas en Estados Unidos, a un pueblo llamado Little Rock, que es donde está el Doctor Ali Krisht, considerado probablemente el mejor neurocirujano del mundo en los tiempos actuales. Ahí estuve desde finales de 2018 hasta que volví a España al final de la especialidad.

—¿Por qué eligió el Hospital Clínico de Valencia para estudiar la especialidad?
—Quería estudiar en Valencia porque la Facultad de Medicina está pegada y estoy terminando la tesis doctoral en el laboratorio que tenemos ahí. Además, en Valencia somos muy referentes en patología vascular y tumoral que es lo que a mí me gusta, aunque operamos prácticamente todo. Es muy raro que nosotros derivemos a alguien. Tenemos un servicio que a nivel internacional está muy reconocido porque trabajamos con varias personas de Estados Unidos, organizamos cursos internacionales de neurocirugía y vienen neurocirujanos de todo el mundo; siempre viene algún referente mundial.

—¿Desde cuándo lleva ejerciendo?
—Durante la especialidad ya se ejerce, primero ejercí en el Hospital Clínico de Valencia, luego en Sao Paulo y en Arkansas, pero la plaza me la dieron cuando acabé la especialidad en mayo.

—¿Por qué decidió estudiar neurocirugía?
—Decidí estudiar neurocirugía gracias a mi abuela, desde pequeñito me llamaba mucho la atención la cirugía y cuando tenía 13 años a mi abuela la diagnosticaron un tumor cerebral. La operaron en Ibiza, en una clínica privada. Mi abuela para mí era una figura sentimental muy importante y todo el proceso de cómo se fue recuperando me dio la ilusión para estudiar neurocirugía y poder curar a personas como ella, que fue lo que le prometí en su día. Antes de entrar a estudiar medicina, el Doctor Castro, que fue uno de los neurocirujanos que la operó, de origen madrileño, me permitió entrar a un quirófano a ver una neurocirugía y me fascinó.

—¿Realiza algún entrenamiento en su día a día?
—Para nosotros es muy importante la anatomía y tener un buen laboratorio, que es donde te entrenas a nivel de manos, porque en neurocirugía hace falta mucha habilidad en las manos y en el microscopio. Hoy en día para ser buen neurocirujano tienes que entrenar en un laboratorio de microneurocirugía. En los momentos más claves de una operación tienes que tener mucho control del pulso y de las situaciones de tensión que, aunque vaya todo bien, hay fases en las que hay tensión porque las estructuras que se manejan son fundamentales a nivel neurológico.

—¿Cuál es la patología que más trata?
—En neurología tienes varias subespecialidades. Operamos el cráneo, la columna y el nervio periférico. A mí la que más me gusta es el cráneo y dentro del cráneo, la patología tumoral y después la patología vascular que son aneurismas cerebrales, malformaciones arteriovenosas. Son cirugías que exigen mucho a nivel técnico, de habilidad manual. Luego como todo neurocirujano también tienes que operar columna.

—¿Cómo ha evolucionado en los últimos años su especialidad?
—Es la especialidad que dentro de la medicina posiblemente sea la que tiene un desarrollo tecnológico más avanzado porque usamos mucha tecnología dentro del quirófano, los microscopios son muy avanzados, incluso tú operas y los que están fuera viendo la cirugía lo pueden ver en tres dimensiones. Luego sistemas de neuronavegación que con los estudios de imagen se reconstruye todo el cerebro y como si fuera un satélite puedes exactamente dar las coordenadas de donde estás en el cerebro. Operamos con microscopio bajo mucho aumento y cuando estás en estructuras profundas prefieres realizar un chequeo para ver que vas por el camino correcto. Lo principal es la anatomía, pero para confirmarla hoy en día hay muchos sistemas que te permiten aumentar esa precisión. Y también el realizar bypass que consiste en coger una arteria de una parte del cuerpo para comunicar una arteria cerebral con otra, entonces si hay un tumor o un aneurisma que esté allí los puedes excluir y hacer esa comunicación.

—¿Cuál ha sido su mayor éxito o reconocimiento profesional?
—Las operaciones que más disfruto son las que hacemos todo el equipo; suelen ser operaciones muy largas, igual empezamos a las 08.00 horas y a las 23.00 horas seguimos operando. Requieren mucha planificación y mucha coordinación del equipo; esto es muy importante. Recuerdo un caso especial en el que hicimos uno de los primeros bypass cerebral que se hizo en España, era un tumor cerebral muy profundo y lo pudimos excluir todo. Es un triunfo de equipo y nos motivamos unos a otros porque para operar eso tienes que hacer muchas horas de entrenamiento.

—¿Qué avance en medicina destacaría de su especialidad?
—Aunque hay mucha tecnología por medio, yo creo que el avance más importante es el tener un buen laboratorio para que el neurocirujano pueda entrenarse porque si no, aunque tengas toda la tecnología del mundo nunca vas a tener buenos resultados.
Los desarrollos tecnológicos son muy importantes, hacen que el cirujano se sienta más cómodo, pero para tú decidir qué vas a cortar y por dónde ir, son importantes las horas de entrenamiento que hayas hecho y lo que hayas puesto en práctica con especímenes cadavéricos, con una ratita por ejemplo, a base de repetición y de estudiar. La práctica es lo que te da luego la tranquilidad en un quirófano.

—¿Está investigando algo?
—Cuando estuve en Estado Unidos hice varios estudios y lo que estoy haciendo últimamente es mi tesis doctoral que se basa en el tronco cerebral que es la parte mas noble del sistema nervioso central. Esto es una estructura que hace 10 años no se operaba, cuando había una lesión ahí, se consideraba inoperable y catastróficas. El doctor Oliveira definió unos puntos de acceso seguros al tronco cerebral, que eran tres accesos ,y a partir de ahí se empezó a parar en el tronco y a tener buenos resultados. Mi estudio trata sobre una de las zonas de entrada a la que cuesta mucho llegar. Yo defino dos o tres maneras de llegar a esa zona para operar allí cómodamente sin dañar otras estructuras. Estoy investigando en definir ese camino.

—¿Qué es lo más dificultoso de su profesión?
—Es una especialidad que un día tienes una de cal y otra de arena. Un día operas a alguien y va todo muy bien y otro día tienes a alguien que llega muy mal y o se muere o queda con un déficit neurológico importante. Por suerte, hoy en día gracias a estos desarrollos anatómicos se minimizan los resultados catastróficos. También nosotros tratamos casos muy límites, entonces a veces lo que para el neurocirujano es un éxito, un paciente lo puede ver como una desgracia.

—¿Algún caso que recuerde con especial emoción?
—Operamos a un niño de 11 años, que era el portero de un equipo de fútbol, estaba entrenando cuando tuvo una pérdida de conciencia por una malformación vascular arteriavenosa que le produjo un hemorragia cerebral y llego en coma al hospital. Nadie daba nada por él, la gente de intensivos que lo recogió en la calle lo daba por muerto y nosotros mismos también lo veíamos complicado, pero teníamos que intentarlo y más al ser un niño, lo operamos y la verdad que la cirugía fue muy bien. Tardó dos semanas en despertar y poco a poco se fue recuperando. Han pasado dos años y a día de hoy ya vuelve a jugar al fútbol, va al colegio y con buenas notas por lo que yo tengo constancia.

—¿Qué opina sobre como funciona el sistema público sanitario español?
—Pienso que es lo mejor que hay ahora en España. Si te tienen que atender de un patología grave a nivel neurológico tienes lo mejores recursos para poder tratar este tipo de patologías complejas. Es verdad que las listas de espera son muy tediosas pero para patologías banales que son las que tiene la mayoría de la población, pero cuando llega un patología grave no se demora y el manejo de esa patología y la coordinación es muy buena.

—¿Cómo afectan los recortes a su especialidad?
—Se notan a nivel de personal. Haría falta mas recursos físicos y mas quirófanos. Ahora cada vez va mas gente a un hospital porque las enfermedades que antes no eran tratables hoy en día sí.

—¿Por qué cree que no ha habido otro ibicenco que haya escogido esta especialidad?
—Esta especialidad en España lleva poco tiempo y en Ibiza neurocirugía en el sistema público no hay y lo que se opera en en el sistema privado no es atractivo para un cirujano ya que los recursos son escasos para este tipo de patologías y el manejo de pacientes que necesita cuidados intensivos es importante que se haga bien en una UCI, si no el trabajo que has hecho se va al garete. Y luego también, no es fácil acceder a esta carrera porque hay pocas plazas.

—¿Piensa volver a la isla? ¿Le gustaría ejercer en Ibiza?
—De momento no porque la infraestructura que tengo en Valencia, en Ibiza es imposible tenerla, por ejemplo allí tenemos un laboratorio que para nosotros es muy importante. Aunque Ibiza pusiera una unidad de neurocirugía tener otro laboratorio, es una inversión fuerte, es como generar otro quirófano en paralelo. Los recursos que tengo en valencia es muy difícil tenerlos a medio plazo en Ibiza.

—¿Que opina de la falta de personal sanitario que tenemos en Ibiza?
—En Ibiza el principal problema es la vivienda. De hecho tengo conocidos que han acabado la especialidad y le han ofrecido trabajo en Ibiza y lo descartan porque saben que la vivienda es muy cara. Y luego también un médico que quiera buscar opciones a nivel de su carrera en Ibiza puede estar un poco limitado.

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vicente andres amada
Hace 5 días

La vivienda................un problema a resolver, yá, viene desde hace muchos años. Una cama, una noche....al lado de la lavadora 50 euros...¡¡¡ Los médicos forman parte del grupo perjudicado...

Valoración:1menosmas
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