Tiempo de limpieza interna en la Guardia Civil. Agentes del Equipo de Delincuencia Organzizada Antidroga (EDOA) han detenido en el transcurso de una investigación contra el tráfico ilegal de anabolizantes a un guardia civil de Sant Antoni sospechoso con al menos otros tres individuos de distribuir estas sustancias medicamentosas en gimnasios de la bahía de Portmany.

Se da la circunstancia de que llueve sobre mojado. El citado agente se vio salpicado por la ‘operación Benimussa', actuación del Instituto Armado llevada a cabo en febrero del año pasado en que no sólo se resolvió el crimen de es Fornàs sino que también se destapó una trama de tráfico de drogas y robo saldada con 23 detenidos. En este crimen la víctima fue el colombiano José Julián del Río, apodado ‘Carlos', cuyo cuerpo fue encontrado semienterrado por un cazador después de que la víctima hubiera sido torturada y asesinada de una puñalada en el corazón.

Por la ‘operación Benimussa' también tuvieron que responder otros cinco agentes del Cuerpo destinados en la Isla: uno acabó en prisión, otro fue imputado por revelación de secretos y los otros tres, también imputados, terminaron como testigos dentro de las diligencias que se siguieron y en las que se resolvió que también podían estar consumiendo estupefacientes.

Envíos

El guardia civil ahora de nuevo bajo sospecha, figuró como imputado en la operación Benimussa al suponerse que eludió su deber de denunciar delitos relacionados con las drogas, fue apresado esta semana tras intervenirse en Eivissa dos paquetes con anabolizantes que supuestamente iban a ser comercializados ilegalmente entre clientes de gimnasios de la zona de Sant Antoni. Cada uno de estos paquetes contenía cerca de 200 dosis con hormonas de crecimiento para ser inyectadas.

Según la información recogida por este periódico, las investigaciones que se han llevado por este asunto no sólo se han limitado a Eivissa, sino que también han llegado a la provincia de Valencia, lugar donde, al parecer, también se practicó una de las detenciones y donde se intervino gran cantidad de material. El individuo localizado en Valencia era el supuesto distribuidor de las sustancias. En total, el decomiso entre los dos lugares ronda las 700 dosis.

Los sospechosos capturados en Eivissa estaban ayer pendientes de pasar a disposición del juzgado de guardia en las horas siguientes a fin de que se pudiera determinar el grado de responsabilidad de cada uno de ellos y establecer si cabía algún tipo de medidas cautelares.

Se da la coincidencia de que esta no es la primera vez que un agente de Eivissa tiene problemas con la venta de anabolizantes. Un juzgado de lo Penal de la Isla condenó en 2011 a un año y medio de cárcel a un miembro del Instituto Armado por haber falsificado cinco recetas en las que se recetaba este producto desde el talonario de un otorrinolaringólogo. El sospechoso alegó en el juicio sufrir vigorexia para justificar su conducta.

Un continuo trasiego de sustancias para los gimnasios de la Isla

La Isla ha sido en varias ocasiones durante EL último año objeto de investigaciones en las que se han descubierto tramas dedicadas a traficar con anabolizantes y esteroides entre los clientes de centros deportivos. Uno de los casos más llamativos fue la desarticulación en agosto de un grupo que desde Mallorca había logrado expandirse a Eivissa y preparaba su desembarco en Valencia. La actuación, resuelta con nueve detenidos, fue considerada en su día la mayor realizada en Balears contra este tipo de comercio ilegal. La Guardia Civil, en la denominada ‘operación Tocho', también acabó durante el verano con otra red que lideraba una médico de Madrid y cuyas ‘recetas' acabaron en Eivissa. De hecho, uno de sus hijos trabajaba como entrenador para un gimnasio de Sant Antoni.