En el banquillo por presuntamente empujar a un inspector de Comisaría que supuestamente en estado de agitación tuvo un desacuerdo con una facultativa de Urgencias tras una intervención policial con un detenido en el mismo departamiento hospitalario.

Ésta es la situación en la que se ha visto un celador de Can Misses por unos hechos ocurridos el 25 de julio de 2009 y por los que puede acabar teniendo que pagar una multa de 300 euros si se considera que cometió una falta de desconsideración. Se da la circunstancia coincidente de que el inspector con el que tuvo la disputa fue condenado en su día por la Audiencia Provincial por maltratar a un detenido en los calabozos de Comisaría. Pese a ello, al menos hasta hace poco, dicho funcionario seguía en activo.

El caso fue visto ayer en el Juzgado de lo Penal número 2 de Eivissa y junto al celador compartió banquillo un residente ecuatoriano que se enfrenta a dos años de cárcel por atentado. La vista continuará el próximo día 23.

El inspector se traslado a Can Misses después de que dos agentes le llamaran por teléfono y le explicaran que habían detenido a un hombre tras presenciar una pelea en la parada de autobús de la calle Valencia y que una de las policías había sido agredida por el sospechoso.

Según el inspector, una vez en Urgencias, el sospechoso se levantó de una camilla y le dio una patada en la cara, por lo que pidió ser atendido por un médico para que objetivaran sus lesiones.

Disgustado

« El paciente (por el policía) entró alzando la voz y me giró varias veces la pantalla del ordenador, disgustado porque se había dicho su nombre y él quería que se reflejara en el parte su número profesional. El celador entró al ver qué ocurría algo», explicó la facultativa afectada. «Luego quería que yo pusiera en el parte unas lesiones que yo no veía. Luego pidió perdón por todo lo sucedió», añadió la doctora.

Fue entonces cuando se produjo la disputa entre el inspector y el celador. Éste asegura que el policía no enseñó en ese momento su acreditación y que hacía caso omiso a sus indicaciones para que saliera del despacho. Una vez fuera, el celador entregó sus datos por escrito al inspector.