El periodista Paco González, acompañado de su esposa Mayte, a su llegada este lunes a la Audiencia de Madrid que juzga a Lorena G.F., acusada de intentar matar a la mujer del periodista, para quien el fiscal pide 34 años de internamiento en centro psiquiátrico al considerar que sus facultades estaban anuladas por el trastorno delirante de tipo erotomaníaco que padece. | Efe

Lorena G., acusada de intentar en febrero de 2014 matar a la esposa del periodista Paco González, ha asegurado este lunes en el juicio que se siente «muy culpable» y ha destacado que espera que sean felices y que «ojalá la puedan perdonar».

«Me siento muy culpable y estoy muy, muy arrepentida. Ojalá estas personas puedan perdonarme. No era mi intención hacerles daño. Ojalá sean felices y que no tengan miedo porque no les va a pasar nada», ha declarado la acusada nada más iniciar su declaración.

«Me enamoré obsesivamente. Pensé que era el hombre de mi vida. Estaba enamorada de él hasta el punto de la obsesión». Así lo ha admitido en el juicio que ha arrancado este lunes en la Audiencia Provincial de Madrid.

Lorena G. F. e Iván T. P. se sientan en el banquillo por la comisión de un delito de proposición para cometer asesinato, un delito de tentativa de homicidio, un delito de lesiones con instrumento peligroso y otro delito más de proposición para cometer asesinato.

El fiscal solicita que la acusada cumpla 34 años y medio de cárcel en un centro penitenciario psiquiátrico, ya que quiere que se le aplique la eximente completa del artículo 20.1 del Código Penal por alteración mental. Además, reclama que su entonces novio cumpla 20 años de prisión.

Durante su relato, Lorena e Iván se han contradicho en cuanto al supuesto mensaje que querían mandar el día de los hechos. La primera ha manifestado que planearon simular una infidelidad de la mujer del periodista hacía su esposo, mientras que Iván ha dicho que la infidelidad era de Paco hacía Maite, su mujer.

SIMULAR UNA INFIDELIDAD

En su declaración, Lorena ha relatado que quiso simular una infidelidad de la mujer de Paco González y preparó con su amigo Ivan el abordaje de la esposa del periodista en el colegio de su hijo menor, negando que contratara a sicarios para hacer daño a la víctima. La idea era forzar una separación de González de su esposa, según ha admitido.

Así, ha narrado que el 5 de febrero de 2014 dejaron el coche en los alrededores del centro escolar, pasando la noche en el mismo. Conforme al plan, Iván subió al coche y simuló que tenía una relación sentimental con la mujer del periodista. Cuando ella subió al vehículo, madre e hija se abalanzaron contra el acusado, intentando ella impedir que le agredieran con un cuchillo que habían logrado arrebatar a Iván.

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«Intenté separarlas y la mujer me mordió en el pulgar. Tenía miedo y pinché levemente a la hija en la pierna para poder separarlas», ha recordado. «La madre tenía el cuchillo y la dije que por favor no me hiciera nada. Me dijo que me fuera a la mierda y me clavó el cuchillo en el pecho. Cuando huí, su hija salió detrás y me acuchilló, cayendo al suelo», ha contado.

También ha relatado que en prisión conoció a dos presas, a quien supuestamente pidió que se encargaran de llevar a cabo sus planes. Una de ellas intentó coaccionar a su familia mandando cartas a su madre. Más tarde, conoció a otra reclusa en la enfermería y la dijo que tenía contactos. En ambos casos niega que su contacto con estas presas fuera para acabar sus planes.

Sobre su relación con Iván, ha contado que éste quería iniciar una relación con ella, algo de lo que se negaba dado que estaba enamorada del periodista deportivo. Además, ha negado que fueran enmascarados, ya que llevaban una gorra y una braga en el cuello porque llevaban rondando por la zona desde las doce de la noche.

En un momento de la declaración, la sala le ha exhibido un cojín pequeño con la imagen del periodista. «Lo llevaba a todos lados. Dormía con él y lo abrazaba», ha reconocido la acusada, quien ha dicho que tenía otro igual en su casa.

QUERÍA SUICIDARSE

En su relato, Iván ha contado que por aquella época Lorena estaba muy mal y su amiga le amenazaba con suicidarse. «Era un machaque personal. Me insultaba porque no la ayudaba y me encontré en una situación muy límite y me veía entre la espada y la pared. Yo quise hacer que la ayudaba pero sin hacer daño a nadie», ha dicho el procesado, quien ha manifestado que nunca pensó que su amiga tuviera un trastorno mental, sino una obsesión por Paco a raíz de que pasó una noche con él en una discoteca.

«Yo pensaba que esa situación no podía llegar a más. Quería que se tranquilizara y cesara en su empeño para que estuviera conmigo, que era lo que yo quería. Estaba enamorado de ella y no quería que se quitara la vida», ha subrayado a preguntas del fiscal. Además, ha negado que hiciera vigilancias a la familia a petición de Lorena.

A preguntas del fiscal, ha contado que el cuchillo que llevaron el día de los hechos lo había comprado en Valladolid y ha indicado que el mensaje era que el locutor deportivo estaba siendo infiel a su mujer. «Pasamos la noche en el coche y por la mañana nos acercamos al lugar andando. Dejamos el coche a una hora a pie», ha detallado y ha indicado seguidamente que él llevaba el cuchillo para asegurarse de que no iba a pasar nada.

«Siento muchísimo que se llegara a esa situación. Entré en el coche y vi que Maite quería salir. La agarré del brazo para que no saliera y llevaba el cuchillo en la mano para que viera que era una situación de amenaza para que no escapara. Todo era muy rápido. Me dijeron que no les hiciera daño y me ofrecieron dinero. Les dije que no iba a pasar nada. En ese momento, entra Lorena y ellas se ponen más nerviosas. Conseguí salir y caímos en el forcejeo. La situación estaba descontrolada y solté el cuchillo», ha narrado.

Tras ello, apareció un hombre que le obligó a salir del coche, abandonando el vehículo con las manos en alto. El hombre le golpeó con la puerta del coche en la cabeza y se fue sin saber a dónde iba, tirando del cuchillo por la zona. Una patrulla que andaba por el lugar les detuvo tras ser alertados.