Bernardo Campo es el director del Hotel Torre del Canónigo, en pleno Dalt Vila. | Xavier Duran Herrera

El Hotel Torre del Canónigo es uno de los establecimientos con más encanto de Ibiza, que nace en la muralla de Dalt Vila y exhibe unas de las vistas más impresionantes de la isla. Un lugar romántico en el que la atención y el silencio dan un respiro a quienes buscan en descanso en la mágica isla blanca. Por la noche, su jardín se viste de restaurante fusión y hace que los sentidos de sus comensales vibren. Así lo describe su director Bernardo Campo, natural de Barcelona, quien, con un impecable dominio del español, del inglés, italiano y holandés, estudió en la Escuela de Hostelería de Barcelona. Un hombre inquieto que se ha formado, además, en cursos de marketing, ventas, administración, informática o fotografía.
 

—¿Cuáles fueron sus inicios profesionales en el sector hotelero? ¿Qué razón le llevó a probar en la isla?

—Soy de la vieja escuela, de esos que a los 16 años comenzaron a trabajar en las funciones más sencillas de un hotel, que en este caso era de la cadena NH Hoteles. Como apunte curioso de aquellos inicios puedo decir que llegue a ser el recepcionista más joven de la cadena en 1993, cuando me hice con una de las tareas más importantes de un establecimiento, que es que sus huéspedes comiencen su experiencia felices, tan solo tenía 17 años. En aquel momento disfruté de los consejos y sabiduría de Esteban Rodríguez como director, gran profesional que marcó mi carrera y que la aupó para que pudiese crecer y seguir aprendiendo en numerosos hoteles de esta firma como por ejemplo NH Condor o Record Condor Podium Calderon. De ahí di el salto a los Países Bajos para trabajar en Hilton Ámsterdam y Chic&basic. Holanda fue el lugar donde desarrollé mi carrera profesional durante 13 años, en Ámsterdam como director, y el enclave en el que logré hitos como posicionarnos en el séptimo lugar de los 353 hoteles de la lista Tripadvisor.

Un tiempo después recibimos un galardón de las autoridades locales por ser el sexto hotel más limpio y con mejor trato personal de la ciudad. Habiendo cumplido mis aspiraciones, me propuse desarrollar nuevos retos. Es ahí cuando me surgió la oportunidad de dirigir un hotel de lujo en Ibiza donde, con las ansias de llevar a cabo un nuevo proyecto me desplacé en 2013 para convertirme en el director del hotel La Torre del Canónigo. Aquí, con trabajo y con un buen equipo, hemos conseguido superar año tras año nuestros objetivos, llegando a tener, por ejemplo, en julio de 2015, una ocupación del 97%.

—¿Qué es lo que más le apasiona de su profesión?

—La sensación que me transmite un cliente que se va satisfecho de nuestro establecimiento y se fideliza por sentirse como en su casa. Sus sonrisas y que repitan. Ésa es la mejor señal de que estás haciendo bien las cosas. Me apasiona trabajar con mi equipo sobre el terreno, afrontando y resolviendo las vicisitudes del día a día y tener siempre ánimo de superación y saber transmitirlo al resto de mis compañeros aportando motivación e ilusión. En esencia me apasiona crecer, no parar, desarrollar y evolucionar.

—¿Cuánto tiempo lleva dirigiendo esta fortaleza como es La torre del Canónigo?

—Le responderé como los exfumadores dos años, tres meses y 15 apasionantes y maravillosos días. Hay fechas que no se olvidan porque marcan un antes y un después en tu vida.

—¿Que huéspedes de proyección internacional habéis tenido? ¿Cuál le ha impactado y por qué?

—Una de las características de nuestro hotel es la intimidad, la discreción y el trato exquisito a todos los huéspedes que nos visitan, tengan el apellido que tengan. Por eso nunca damos información sobre sus nombres. Sean o no famosos, el hecho de que vuelvan es lo que buscamos. Para nosotros cada cliente es único.

—¿Nos puede contar alguna anécdota simpática -si la ha habido- en la que haya tenido que improvisar dado que muchos famosos son un tanto excéntricos?

—En un caso específico tuvimos que comprar una cama de una marca determinada para un cliente. La cama en cuestión vino de Finlandia y logramos tenerla en el hotel en menos de 48 horas.

—¿De cuántas habitaciones dispone este hotel?

—Ahora mismo tenemos ocho habitaciones, aunque en 2016 proyectamos sumar un hotel más. Otros proyectos siguen en espera. Lo importante es no parar, seguir mejorando y soñando, porque donde hay movimiento y crecimiento hay vida.

—El maravilloso hotel ha ampliado su magia y servicios con el restaurante Kyupiddo Ibiza. ¿Tenéis algún evento especial para las inminentes fiestas de la ciudad de Ibiza?

—Creo que hay mucho de magia en la conversión por la noche de nuestra piscina-jardín en el restaurante Kyupiddo y que cada noche es, por lo tanto un evento especial. Desde su concepción hemos buscado que el universo gastronómico y sensorial que se vive allí esté en perfecta armonía con su entorno. Somos muy respetuosos con el lugar en el que estamos ubicados, con la magia que destila y con las vistas que tenemos la suerte de disfrutar con los ojos mientras viajamos con el paladar por cada uno de sus platos. Durante estas fiestas tenemos la suerte de que los fuegos artificiales se puedan disfrutar con más intensidad si cabe desde su atalaya, por eso crearemos un menú especial para una noche mágica.

—Una frase para invitar a conocer La Torre del Canónigo y Restaurante Kyupiddo.

—Si quieres vivir la magia de la historia de Ibiza, respirar su tranquilidad y escuchar el silencio de la muralla que atraviesa el hotel y que se sienta con mimo cada noche en nuestro restaurante, estás en el lugar indicado.

—Otra frase, ¿qué supone la isla de Ibiza para ti?

—Ibiza es un caleidoscopio capaz de unir cientos de imágenes: magníficas puestas de sol, hermosas playas, una alegoría de la libertad, exageración, glamour y un lugar en el que todo es posible.

Desde la Torre del Canónigo os invitamos a viajar al medievo con todos los sentidos, impulsados con la magia de nuestra ciudad alta. Felices fiestas de la Terra.