Joan 'Murenu': «De pequeño intentaba imitar a Miguel Aceves Mejía, Renato Carosone o Nat King Cole»

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Joan 'Murenu'. Foto: ARGUIÑE ESCANDÓN

Joan 'Murenu'. Foto: ARGUIÑE ESCANDÓN

Joan Marí Muñoz, conocido popularmente como Joan ‘Murenu’, es una leyenda de Eivissa por muchas cosas. Primero porque la música tradicional de nuestra isla le debe mucho, aunque a él no le guste reconocerlo, y después por su simpatía, cercanía y por su trayectoria personal siempre en defensa de lo pitiüso. Además, nuestro aspirante a Sardina Negra de esta semana es una lección de historia constante con el que se aprende y se disfruta con cada una de sus respuestas. De hecho, harían falta varias páginas para resumir la charla que mantuvimos con él, sentados en una terraza del Club Náutico Ibiza en torno a un vino Verdejo y a una Coca Cola, donde repasamos su historia familiar, su infancia, sus inicios en la música, la situación actual de la isla y hasta sus momentos como concejal, en dos legislaturas, del Ayuntamiento de Eivissa. Con todos ustedes, Joan ‘Murenu’, primera Sardina Negra del mes de mayo de 2016.

—Seguro que se lo habrán preguntado muchas veces, ¿pero de donde viene lo de ‘morenu’?

—(risas) Es el apodo que se ponía entonces en Eivissa a la casa de donde eras. Era una manera de distinguirte, y más si tenemos en cuenta que mi familia es de Sant Joan y allí, se llamaban Joan Marí, casi todos los vecinos.

—¿Y por qué les apodaron ‘Murenu’?

—Realmente no está comprobado y creo que el porque es casi una leyenda (risas). Mi abuelo me contó una vez que viene por un antepasado nuestro que se cayó en un pozo que estaba lleno de fango y suciedad. El pobre murió y cuando lo encontraron a los pocos días estaba muy ‘murenu’.

—Desgraciadamente ya casi no quedan apodos como estos en Eivissa...

—La verdad que no. Pero es normal. Ahora somos más gente y hay más apellidos de toda España. Tenga en cuenta que yo le hablo de antes de que llegaran personas de toda la Península aquí a trabajar atraídos por el boom del turismo.

—Además, antes se conocía más la gente. Eso también ha cambiado...

—Claro que sí. Antes tenías más trato con todo el mundo porque todos nos conocíamos. Mi mujer y mi madre iban a la plaza del pueblo y se paraban cada cinco minutos para saludar o preocuparse por alguien. Ahora no conocemos ni a nuestro vecino.

—He leído en su biografía de l’Enciclopedia d’Eivissa i Formentera que usted tiene el título de Perito Mercantil. No parece esto muy relacionado con la música.

—(risas). Bueno me lo saqué en 1966 cuando trabajaba en la tienda de mi padre. Lo hice pensando en que me serviría para algo pero luego, una vez que me gradúe, colgué el título y nada más.

—¿Es cierto que luego estudió en París?

—Sí. Primero fui a estudiar francés con 18 años y fue un viaje que me cambió la vida. Después me matriculé en Sociología en la Universidad de Nanterre, donde empezaron los movimientos estudiantiles.

—¿Vivió el mayo del 68?

—No especialmente. Yo viajaba en octubre y noviembre y cuando llegué ya había pasado. Sin embargo aún quedaban cosas que hacían darte cuenta de que se vivía un momento muy especial y más teniendo en cuenta que en España estábamos en una dictadura. Era alucinante ver las manifestaciones y la alegría y la naturalidad con la que se vivía todo. Aún recuerdo ver como en las farolas colgaban juntas banderas francesas y banderas comunistas, rojas y con la hoz y el martillo. Eso aquí era impensable.

—¿Siente nostalgia de aquello?

—No. Los tiempos cambian y hay que adaptarse a lo que viene.

—¿Y de la música de entonces? Antes los cantautores luchaban por cambiar la realidad a través de las letras y ahora parece que eso se ha perdido...

—(risas). Eran otros tiempos y otras circunstancias. Ahora es lógico que se piense de otra manera porque vivimos en un estado del bienestar que nos ha hecho, en cierto modo, estómagos agradecidos. Ya sabe, aquel refrán de «dame pan y dime tonto».

—¿Por qué se hizo cantante?

—Tal vez porque lo llevaba en la sangre. Ya desde pequeño iba a Can Verdera a comprar unos libritos con música y letras del cantante y actor mejicano Miguel Aceves Mejía e intentaba imitar las canciones que oía en la radio de Renato Carosone o Nat King Cole. Después con trece años me apunté a tocar el laud en la rondalla La afición con el maestro Rafel Zornoza. Pero siempre notaba que me faltaba algo.

—¿El qué?

—Pues, y sin querer ser prepotente, notaba que no quería ser uno más y por eso decidimos empezar a cantar algunos temas del folk norteamericano de Bob Dylan o Joan Baez. Incluso, en 1964 tradujimos al ibicenco algunos de sus temas gracias a unos discos que había traído el hermano de Isidor Marí Mayans desde Estados Unidos.

—Usted se hizo famoso por cantar en ibicenco. Ahora parece que está de moda pero hace casi cincuenta años suena muy de valientes...

—No se si tanto. Nuestra idea era que no se perdiera el cancionero tradicional ibicenco, pero tuvimos que luchar contra muchas cosas, principalmente la censura. Y es que, por ejemplo, nosotros antes de cada concierto teníamos que mandar al Ministerio de Información y Turismo las letras que íbamos a cantar por triplicado para que nos las aprobaran. Incluso, te medían hasta lo que decías entre canción y canción y tu mismo te autocensurabas para que no te echaran abajo la actuación. Imagínese la situación.

—Aunque se que no le gusta oír esto, la tradición ibicenca les debe mucho porque hicieron un gran trabajo...

—(risas). Bueno lo hicimos porque estábamos convencidos de que si no se acabaría perdiendo una fuente muy importante de nuestra cultura. Eso sí, nosotros siempre tenemos mayor visibilidad que, por ejemplo, un escritor o un investigador que se tira diez años entre documentos y que luego edita un libro con una repercusión muy limitada.

—¿Cómo hicieron esa recuperación? Ahora hay muchos medios pero antes era todo más artesanal.

—(risas) Con mucho esfuerzo y dedicación. Cuando empezamos, en 1963 la única canción que había en Eivissa era la cançó redoblada que se interpretaba en pequeñas xacotas y no había un cancionero porque todo se transmitía de padres a hijos. Aún me acuerdo cuando en 1973, tras fundar UC con Victorí Planells e Isidor Marí, iba todos los jueves por la mañana a Sant Vicent de Sa Cala para asistir a la consulta médica que se pasaba en el bar del pueblo para pedir a los mayores que me cantarán sus temas. Y le aseguro que no era fácil, porque los ibicencos somos muy nuestros y nos cuesta coger confianza.

—¿Su mayor éxito fue modernizarlas?

—Puede ser, pero también fue muy importante devolver a nuestra música la función social que siempre tuvo, sin pervertirla y sin hacerle perder su esencia. Pero también fue difícil porque en la música ibicenca no hay ningún instrumento armónico y tuvimos que adaptar los temas a la guitarra. Además, fue una época donde la industria discográfica llevó a cabo un gran ataque a todo lo que no sonara a pop y a música como la de los Beatles.

—¿Usted también fue político?

—Sí, de rebote, en dos legislaturas.

—¿Qué tal la experiencia? ¿Se volvería a presentar?

—No estuvo mal. Fue interesante. Iba de independiente y sobre todo me sirvió para aprender a valorar a la gente que se hace político para ayudar a su ciudad. Eso sí, a los que lo hacen para coger prestigio y enriquecerse los pasaría por la piedra.

—¿Es más complicado de lo que nos pensamos?

—Sí, sobre todo por la gran burocracia que hay. Desde fuera parece que es sencillo arreglar una acera y luego cuando estás dentro te das cuenta que todo son inconvenientes (risas).

PEQUEÑA BIOGRAFÍA *

Joan Marí Muñoz Murenu, nació en Eivissa en 1946. Hizo Bachillerato en el Instituto Santa María de Eivissa y aprobó el título de Perito Mercantil en 1966. Estudió Filosofía y Letras en la UIB, Sociología en la Universidad de Nanterre (París) y estuvo cerca de licenciarse en Geografía en la Universitat de Valencia.

Musicalmente se inicia con 13 años en la rondalla La afición. En 1959 funda Es Ascaris, y en 1965 con Isidor Marí Mayans el grupo inspirado en el folk americano Isidor i Joan. En 1973, se une a Isidor y Victorí Planells para fundar la mítica banda UC. Posteriormente, en 1987 da conciertos con el grupo La Manilla y Victorí Planells.

También fue político. Como independiente apoyó a la senadora Pilar Costa Serra y formó parte de la lista del Pacte de Progrés al Ayuntamiento de Eivissa en 1999. Después, en 2002 se convierte en concejal tras la dimisión de Marta Roldán. También ha sido concejal del barrio de Sa Capelleta y miembro de la Comissió Informativa de Benestar Social.

* Enciclopèdia d'Eivissa i Formentera

EL TEST

Un libro

Sintetizar en un sólo libro todo lo que he leído desde los 14 a los 70 años pero me impresionó La plenitud de la vida, el segundo tomo de las memorias de Simone de Beauvoir

Una película

Novecento de Bernardo Bertolucci

Una serie

Arriba y abajo. Me enganché durante un período en el que estuve convaleciente

Un grupo o un cantante

Pink Floyd

Un color

Azul

Un plato de cocina

Guisat de peix

Un deporte

La vela

Un lugar de la isla donde perderse

El norte de la isla

Un viaje que nunca olvidará

Los dos meses que pasé en París con 18 años

Una manía

Tener cuidadas las uñas para la guitarra

Un defecto

Impulsivo

Una virtud

No soy impulsivo

Un sueño por cumplir

Dar un concierto en el Olimpia de París

Alguien a quien admire

A los voluntarios que se juegan la vida por gente que no conocen

LA PREGUNTA

-¿De dónde le viene el apellido Muñoz?

-De mi madre, que se llamaba María Muñoz Planells. Mi bisabuelo era un murciano que trabajó en las obras del Puerto de la Savina de Formentera y luego se volvió para La Unión, en Murcia. Allí se casó con mi abuela y se marcharon a Argel y luego a Cuba, donde trabajó de marino 16 años. Mientras, mi bisabuelo por parte de mi padre era maestro en Sant Joan pero un día le pegaron un tiro cuando volvía a casa. Se lo llevaron a Barcelona a que se recuperara y de allí recomendó a su hijo que se volviera a Eivissa. Eran tiempos donde se decía aquello de “te iré a ver a la cárcel pero no a un hospital”.

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