Cuatro días de convivencia en Cala Jondal

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Los niños que participan en el campamento disfrutan de multitud de actividades y juegos durante todo el día. Foto: T. ESCOBAR

Los niños que participan en el campamento disfrutan de multitud de actividades y juegos durante todo el día. Foto: T. ESCOBAR

Desde hace varios años, la Delegación de Juventud de la Diócesis de Eivissa y Formentera, lleva organizando el Campamento Junior, que significa la culminación del curso de catequesis justo antes de que entre de lleno el verano. La idea vino desde Valencia, donde se creó un movimiento denominado Juniors que reúne a los niños desde que hacen la comunión hasta que se confirman. En Eivissa se empezó hace tiempo, según Dani Martín, delegado de Juventud, pero aún no está extendido a todas las parroquias. «Junior es ese paso intermedio y la finalidad es que todas las parroquias terminen ofreciéndolo».

De esta manera, cada verano se organiza un Campamento Junior en Cala Jondal para estos niños comprendidos entre los 8 y los 14 años. «Los mayores suelen estar con los pequeños, pero también ayudar a los monitores para montar tiendas, juegos, materiales, motivar a los grupos…». En torno a 70 niños participan en el campamento de este año, cuya duración es de cuatro días, y en el que se forman varios grupos donde se intercalan todas las edades. Algunos vienen de Formentera y, el resto, de diferentes puntos de Eivissa.

Además, cada año se centra en una temática diferente. «Este año se basa en las películas de Disney de las que se puede extraer un valor que nos enseña Jesús: esfuerzo, aceptación… Hoy analizaremos la Bella y la Bestia y Frozen, escogemos historias que todos conocen aunque no todos hayan visto la película». Martín apuntó también que ésta es una manera más sencilla de explicar a los niños los valores del Evangelio por medio de juegos y dinámicas. «El año pasado la temática fue Master Chef Junior ‘Cocina tu Santo’, cada día encontrábamos un ingrediente que nos hacía buena persona, poníamos el testimonio de un Santo para conseguir que cada niño encontrara en sí esa parte buena que tiene, para darla a los demás y compartirla, a través de actividades que tenían que ver con la cocina», matizó Emilia Barroso del grupo de la Delegación.

Cada día hay una parte teórica, en la que todos tienen un librito de cuentos del que extraen una reflexión grupal y un resumen que luego leen en misa, «ellos cuentan lo que han sentido con esa reflexión y el cura coge la idea principal de cada grupo y la compartimos», explicó Martín. Pero también están las actividades prácticas, donde desarrollan juegos y gymkanas, con una serie de pruebas que tienen que ir superando en grupos, basadas siempre en la temática y ayudados por sus monitores, quienes conforman una parte fundamental de este campamento y a los que agradecen especialmente su colaboración.

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