"No somos el amarre más caro del mundo, ni siquiera somos el más caro de Ibiza"

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La directora de Ibiza Magna en un momento de la entrevista

La directora de Ibiza Magna en un momento de la entrevista

06-08-2018 | JAUME MARTORELL

Encontramos a Isabel Teruel (Mallorca, 1972) desayunando en un bar junto a las oficinas de Ibiza Magna. Cuenta que el equipo que trabaja con ella en el puerto hace que la gestión sea mucho más fácil, pero las visitas quincenales a la isla de la gerente de Ocibar y directora de Ibiza Magna suelen ser intensas en cuanto a carga de trabajo. Trabaja en un sector sin crisis, simplemente hay que cumplir con las exigencias de los clientes, es por ello que considera que no conviene que aumente este negocio dentro del puerto, ya que podría suponer «morir de éxito». Desde su punto de vista hay que cuidar lo que ya se tiene. En sus amarres pueden atracar embarcaciones de hasta 65 metros de eslora, e indica que cada vez son más los millonarios que adquieren estas embarcaciones y todavía de mayor embergadura.

El paseo para ver los yates que hay en torno al muelle del Martell es casi parada obligada para ver yates espectaculares, ¿qué hace Ibiza Magna tan atractivo para estas embarcaciones?

- Creo que, de primeras, lo que atrae más es la ubicación de Ibiza Magna. Estamos a los pies de Dalt Vila y ellos se sienten muy cómodos. Tienen toda esta zona de tiendas de la Marina, con comercios de producto local, y a parte de eso, una vez que ya nos conocen, por el servicio que ofrecemos a estas embarcaciones. Damos un servicio de lujo.

¿En qué consiste este servicio de lujo?

- Nosotros en Ibiza Magna no tenemos nada más que los amarres y las oficinas. No tenemos duchas o grandes restaurantes como tienen en otros puertos. Es un puerto un poco especial precisamente por eso. Pero tenemos un equipo de marineros que dan un servicio excelente, de lujo, a nuestros clientes que están muy contentos e incluso comentan que no es algo que encuentren fácilmente en el Mediterráneo. A parte de eso está el equipo de oficina, que se encarga de que el cliente esté cómodo y que cualquier petición que les hagan, por rara que pueda ser, intenten atenderla. Intentamos que se sientan como en casa.

Al estar en una zona de paseo, ¿tenéis en cuenta el hecho de que la gente pueda pasar tan cerca de estas casas de lujo flotantes?

- Sí, y es complicado. Esta gestión es más compleja que en un puerto en el que existan unas barreras físicas. Sobre todo la seguridad por las noches cuando pasa gente que se ha tomado alguna copa de más y encuentras situaciones complicadas que nos obligan a tener un personal de seguridad y cámaras para poder controlarlo. Pero la verdad es que se gestiona bien. Nos hemos acostumbrado a ello porque no hay posibilidad de poner ninguna barrera. Y los propietarios de las embarcaciones también se han acostumbrado. Hay otros puertos donde ellos tiene más seguridad al estar más cerrados y siguen viniendo a pesar de estar a pie de puerto.

¿Qué ofrece a la isla este tipo de turismo de lujo?

- Es un turismo que se ha desarrollado mucho desde que unos pocos comenzaron a utilizar este puerto por las características maravillosas de la isla, de claridad de sus aguas , costas, de la proximidad a Formentera, que también es un atractivo muy grande. En torno a toda esta gente se desarrollan una serie de servicios que ellos demandan. Por ejemplo un mecánico especializado que necesitan, que antes no teníamos y ahora sí. También todos los establecimientos de lujo, de alquiler de coches de lujo, restaurantes… todo se ha creado en torno a esta clase de turistas y eso también lo aprecian.

¿Qué capacidad tiene el puerto de Ibiza Magna?

- Tenemos 82 amarres de entre 8 y 60 metros. Un barco incluso de 65 metros de eslora podría ocuparlos, por que son amplios. Pero de estos amarres grandes sólo tenemos 13, el resto son amarres de entre 8 y 15 metros.

¿Cuál es la media de eslora de estos 13 amarres más grandes?

- La media, lo más demandado son de 35 a 40 metros de eslora. Ahora mismo hay muchos de esa longitud. Cuando se hizo el diseño de estos amarres las embarcaciones eran más pequeñas y por eso se hizo sólo uno de 60 metros y dos de 50. Cuando se renovó la concesión se amplió el número de amarres de 50, porque cada vez hay más embarcaciones de este tipo. A veces parece una competición por ver quien tiene el barco más grande.

¿Cuál es el porcentaje de ocupación en verano?

- De junio a septiembre la ocupación suele ser del 100%. Es cierto que este verano ha sido algo raro. Junio fue flojo porque el tiempo no acompañó y se notó mucho. Hoy en día estas embarcaciones pueden hacer una reserva en el mismo día, del mismo modo que se contrata una habitación de hotel o un vuelo. Es por ello que se tiene en cuenta la climatología, se ve que tiempo va a hacer y se van o no se van. Además esta gente tiene un poco más de libertad a la hora de elegir sus días de vacaciones. Deciden que se van y se pueden ir. Eso condiciona mucho. Si no hace buen tiempo no vienen.

¿Tanto afecta la climatología, no hay otros factores?

- En nuestro caso básicamente la caída en junio fue por esa climatología. Es más, normalmente si en octubre tenemos buen tiempo se alarga la temporada. Este año el problema es que si no tenemos buen tiempo en octubre no se podrá recuperar lo que no se ha facturado en junio. En nuestro sector el tiempo que haga es fundamental.

Aún siendo un sector turístico tan especial, ¿hacéis algún tipo de ofertas o promociones a vuestros clientes?

- La verdad es que aquí en Ibiza no. Porque no hace falta, de hecho ahora en verano hay mucha gente que pide amarre y no lo hay, por esa limitación de plazas que tenemos.

Y las embarcaciones que piden amarre y no se lo podéis ofrecer ¿se queda en una lista de espera?

- El equipo de oficina no dice que no hasta el último momento. No nos gusta decir que no precisamente porque tenemos pocos amarres y los tenemos que aprovechar. Estamos pendientes hasta el último momento por si hay cancelaciones. Además estamos muy en contacto con las otras marinas del puerto. Hay muy buena relación con Marina Ibiza y si no tenemos amarres les llamamos por si ellos tienen. Estos barcos, si vienen a puerto, traen gente que bajará a cenar, a comprar cosas, y eso te genera movimiento.

Pero, ¿si no tiene amarre a los pies de Dalt Vila, os dicen que le llaméis en cuanto lo haya para atracar en otro momento?

- Si, eso nos pasa. Quedan en lista de espera y les avisamos. Aunque les gusta estar fondeados, también tienen necesidad de bajar a tierra. Tienen que cargar, coger provisiones, tirar la basura. A pesar de que lo que más les gusta en verano es estar fondeados cuando el mar esta bien, tienen que venir a puerto. Lo necesitan.

Se lleva años trabajando en la isla por evitar los fondeos sobre posidonia oceánica, ¿hacéis una labor de concienciación, o de información desde Ibiza Magna entre vuestros clientes?

- Sí lo hacemos, informamos siempre a los clientes. El principal problema con la posidonia es la falta de información. Antes de hacer una ley prohibitiva, lo que se debería hacer es informar. Si nos vamos a Noruega y hay una flor protegida y la cogemos, a lo mejor cometes un delito y no lo sabes si no existe una información. Lo más importante es informar y que haya una cartografía bien hecha. Incluso que se cree una aplicación móvil para que el yate pueda ver si el el sitio en el que está puede tirar el ancla. Si realmente se quiere proteger la posidonia hay que informar y dar herramientas a la gente para que pueda saber dónde puede y dónde no puede fondear.

¿Qué ocupación tenéis en invierno, seguís funcionando?

- Los amarres pequeños están ocupados todo el invierno. Los amarres grandes estarán en torno al 50%. Las embarcaciones se van en esa época en muchas ocasiones al Caribe ha hacer allí la temporada. Las que hacen charter. Otras van a astilleros para hacer reformas, para repararlas…

¿En esa época hacéis esa promoción de la que preguntaba antes?

- Ibiza en invierno cambia mucho. Además las embarcaciones ya no tienen a bordo en muchos casos a los propietarios, queda la tripulación, y cuando lo utilizan buscan puertos con más actividad. Al principio si hacíamos algo de promoción, pero hemos visto que así es como funciona y aceptamos que el invierno es flojo.

¿Hacéis labores de informar a vuestros clientes y ayudarles con los servicios que necesitan?

- Lo hacemos, pero lo que pasa es que las embarcaciones aquí en Ibiza, a diferencia de Mallorca, por ejemplo, casi todas vienen con un consignatario. Aquí si no tienes un consignatario no es lo mismo que en puertos más grandes donde hay más oferta. Ellos normalmente, si hacen un encargo de comida, lo hacen directamente al consignatario y él se encarga directamente de llevárselo a las embarcaciones. En Palma llaman al Corte Inglés que tiene servicio especial para yates. Pero sí, se nos pide información, y si no la tenemos la buscamos y se la damos.

¿Tiene posibilidad de crecer este mercado en el puerto de Ibiza?

- Supongo que sí, lo que no sé es si conviene. Lo importante al final es tener el buen servicio que tenemos y no morir de éxito. Porque sí es verdad que en Ibiza el precio de todo ha subido mucho y eso es una rueda que al final no se puede parar. Y si estos clientes se encuentran con sitios como Grecia o Croacia que todavía no ha sufrido este bum, aunque no tienen los servicios que ofrecemos aquí, ellos todavía se pueden desarrollar. Es importante que cuidemos lo que tenemos. A veces estas campañas que se ven contra los turistas hacen pensar que hay que ir con cuidado. Más que crecer hay que cuidar lo que tenemos y hacer que el visitante se sienta cómodo en la isla.

Sé que es un tema que le preguntan y que no le gusta, pero Ibiza Magna suele salir en los rankings como el puerto más caro, o entre los cinco más caros, ¿por qué es tan caro?

- El tema es que lo de que somos el puerto más caro no es cierto. No somos el más caro. Lo que pasa es que en el pasado, y es algo que ahora tenemos más controlado, el que tenía alquilado un amarre y no lo utilizaba se le daba la posibilidad de alquilarlo a un tercero. Claro, los días como el 8 de agosto, cuando son los fuegos sobre Dalt Vila, la gente está dispuesta a pagar lo que sea por tener un buen sitio donde verlos. Eso en el pasado sí que nos pasaba pero ahora está controlado. La gente que viaja en yates tampoco se quiere dejar engañar y pagar barbaridades. No somos ni siquiera los más caros de Ibiza.

Y ¿por qué salís los primeros en esas listas?

- Pues no lo sé, deben ser unos precios que circulan, pero es que ni siquiera son las tarifas aprobadas, y nosotros no podemos cobrar más que las tarifas que tenemos aprobadas. Es verdad que un consignatario que contrata la plaza puede cobrar más. Eso no lo podemos controlar, aunque en los últimos años procuramos hacer ese control. Creo que es una información histórica que nos ha dado esta fama. Pero aún así vienen, y a veces se sorprenden por el precio, porque pensaban que era más caro.

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