EUROPA PRESS - FRANCIA
El corredor del equipo Kelme Roberto Heras, que se cayó a falta de poco más un kilómetro para la meta de Morzine cuando marchaba escapado con el francés Richard Virenque, no podía evitar mostrar su desolación al final de la carrera. «Estoy destrozado, pero habrá más días. Era una curva muy peligrosa y no estaba señalizada ni había ningún gendarme ni nada», explicó el bejarano.

Heras retornó a la carrera segundos después, pero incluso fue sobrepasado por Ullrich, que marchaba tercero: «Se me ha partido la rueda y no he podido seguir», dijo el corredor, que apenas podía hablar por la tristeza. «Oportunidades como ésta no se tienen todos los días, pero así es este deporte», concluyó el corredor, que no podía evitar lamentar el percance.

Por su parte el director del equipo Kelme, Vicente Belda, lamentó la mala suerte de su corredor, que vio cómo una caída en los últimos kilómetros le privó de la victoria en la decimosexta etapa. «La verdad es que entró pasado a la curva y se dio contra las vallas, una auténtica pena. Ha hecho todo lo posible para estar lo más arriba posible y ganar la etapa», indicó.