El campo de la Torre dels Enagistes en la capital de Llevant fue el escenario de otro triste episodio en el partido de juveniles entre el Unión Latina y el Madre Alberta que se saldó con hasta nueve jugadores locales expulsados, siete de ellos por insultos y amenazas al colegiado.

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Apenas una semana después de que el fútbol balear se detuviera como medida de protesta contra la violencia y en apoyo al colectivo arbitral los incidentes no cesan. Si el domingo en Preferente un espectador agredió a un jugador del Génova en el campo del Cardassar, el pasado sábado en el polideportivo sa Torre dels Enagistes de Manacor hasta nueve jugadores del Unión Latina fueron expulsados, siete de ellos por insultos y amenazas al colegiado una vez concluido el partido. El choque de la categoría Segunda Regional Juvenil entre el Unión Latina y el Madre Alberta disputado en la capital de Llevant se saldó con triunfo visitante (1-3). Según recoge el acta del colegiado, expulsó por doble amonestación a dos jugadores antes del final del tiempo reglamentario y la tensión estalló con el pitido final.

Concluido el choque, el colegiado identifica en el acta hasta siete jugadores locales «gritando, con los brazos en alto y en clara actitud agresiva y amenazadora, mostrando inequívocamente claras señales de tener intención de agredirme, no consiguiéndolo por abandonar yo con brío el terreno de juego». Estos siete integrantes del Unión Latina, que no presentó ni entrenador ni delegado, son expulsados tal como consta en el documento arbitral por graves insultos y amenazas.

«¡Maldito hijo de puta te has cargado el partido y ahora pagarás por ello cabrón!» o «¡Te vamos a reventar la vida puto cabrón!» son algunas de las amenazas que escuchó el trencilla, pero no las únicas. «¡Eres un mamonazo! ¡De aquí no sales con vida, puto imbécil!» o «¡Eres un idiota árbitro! ¡Hijo de puta! ¡Comepollas de mierda te has cargado el partido puto imbécil!» y otras expresiones igual o tan desagradables como estas completan el rosario de expulsiones que se eleva a nueve, dos durante el partido por doble amonestación y siete una vez terminado.

La actitud del equipo visitante, que mostró una gran templanza sin caer en las provocaciones ni responder a los insultos, también contribuyó a que la cosa no fuera a mayores. Hasta seis efectivos de la Policía Nacional acudieron rápidamente a las instalaciones para controlar la situación y escoltaron al colegiado hasta su vehículo para que pudiera abandonar las instalaciones sin que se produjeran más incidentes. El acta arbitral, al margen de recoger las amenazas e insultos de los jugadores, relata otro episodio antes de que empiece el partido. El colegiado hace referencia a un individuo, que posteriormente dice ser representante del equipo local, que acude al vestuario para presentar las fichas cinco minutos antes del inicio del encuentro «en claro y grave estado de embriaguez». Es reprendido e instado a salir de una zona de los árbitros «debido al fuerte olor a bebida alcohólica que desprendía».

Después de que el equipo visitante no recibiera ni agua ni un balón para el calentamiento, el partido no comenzó puntual al no tener una pelota para el inicio hasta que la misma persona que había sido expulsada del vestuario reapareció «con idénticos o incluso superiores síntomas de embriaguez» con los esféricos. No es la primera vez que el Unión Latina se ve envuelto en incidentes de estas características, ya que en la tercera jornada ante el Felanitx B el choque fue suspendido antes de tiempo y sus jugadores y cuerpo técnico acumularon un total de 43 partidos de sanción, la mayoría por insultos y graves amenazas al árbitro.