El delantero francés del Real Madrid, Karim Benzema, celebra el primero gol del equipo madridista. | Efe

Real Madrid 4

Auxerre 0


Real Madrid
: Dudek (Adán, m.45); Arbeloa, Raúl Albiol, Carvalho, Marcelo (Garay, m.76) ; Lass, Mahamadou Diarra, Granero; Pedro León; Cristiano Ronaldo (Sarabia, m.72) y Benzema.

Auxerre: Sorin; Dudka, A.Coulibaly, Mignot, Grichting; Chafni, Pedretti (Sammaritano, m.62), Oliech, Traoré, Birsa (Langil, m.89); y Contout (Quercia, m.72).

Goles: 1-0, m.11: Benzema. 2-0, m.49: Cristiano Ronaldo. 3-0, m.71: Benzema. 4-0, m.88: Benzema.

Àrbitro: Serge Gumienny (BEL). Amonestó a Raúl Albiol y Mahamadou Diarra por el Real Madrid, y a Mignot por el Auxerre.


Un 'hat-trick' de Karim Benzema, que recuperó la autoestima en su mejor noche, y un nuevo tanto del insaciable Cristiano Ronaldo, condujeron al Real Madrid a la goleada ante el Auxerre (4-0) y a cerrar la mejor fase de grupos de su historia en Liga de Campeones, en un encuentro en el que debutaron los canteranos Antonio Adán y Pablo Sarabia.

Definió Esteban Granero en la previa del partido, con precisión de cirujano, el significado de cualquier partido en el Santiago Bernabéu defendiendo el escudo del Real Madrid. Para un futbolista que siente como pocos los colores, no hay encuentros intrascendentes. Ni con la clasificación a octavos y el primer puesto asegurado.

En esa línea, sumando a su perfil de ambición y devorador de cualquier reto que se marque en su carrera, está Cristiano Ronaldo. Quiere jugar todo. Pediría ser titular hasta en un amistoso navideño. Y José Mourinho no le frena. Del once de gala sólo el portugués, corriendo el riesgo de recibir una tarjeta que le hiciese perderse la ida de octavos, junto a Carvalho y Marcelo. Un equipo nuevo. La ambición de los suplentes a escena.

La propuesta no era precisamente atractiva. Juntar a 'los Diarra', Lass y Mahamadou, en la construcción, asegura de todo menos buen fútbol. Las ganas de agradar, intensidad y carácter de todos taparon esa laguna. Y hasta fue Mahamadou quien disfrutó de la primera ocasión, rematando alto un saque de esquina a los cuatro minutos.

El Auxerre se jugaba sus opciones de caer a la Liga Europa. Comenzó encerrado. Con miedos y un excesivo respeto que se quitó gracias al toque de calidad de su mejor hombre, Pedretti, y la velocidad de Oliech. Dos veces se midió a Carvalho y en ambas salió vencedor, en la primera con un claro derribo dentro del área que no pitó el colegiado. No superó a Dudek, que estuvo inspirado.

Karim Benzema disfrutaba de una nueva oportunidad. Su temporada de altibajos busca la estabilidad. Y encontró el gol como principal argumento. Las apariciones de Cristiano con libertad en ataque, encontraron un hueco en el carril izquierdo, desde donde a los once minutos lanzó un preciso centro que remató lanzándose en plancha el delantero francés.

A los 71 minutos marcaba el tercero de un zurdazo cruzado, ajustado al palo y a dos del final ponía el broche al triunfo presionando, cortando un pase del portero y picando con calidad el esférico a la red. Menos participativo, cayendo poco a las bandas y ocupando más la zona del 9, Benzema encontró el premio a su trabajo. Demostró que su presencia en el actual Real Madrid no es fruto de la casualidad. Recuperó su romance con el gol.

De su primer tanto a la sentencia, el Real Madrid siempre dejó intensidad y actitud. En muchos minutos con poca brillantez, pero siempre lo intentó. Fiel reflejo fue Pedro León en el costado derecho. Se disfrazó de Michel a los veinte minutos, con una bicicleta y un centro preciso a la testa de Cristiano, cuyo remate rozó el palo.

La cara agridulce del fútbol la vivió Jerzy Dudek. No jugaba el portero polaco desde una eliminatoria que se convirtió en un punto negro en la historia del club, ante el Alcorcón. Una intervención con reflejos a un testarazo y una buena mano derecha a un disparo ajustado de Oliech le hacían disfrutar hasta que al borde del descanso se lesionó tras un fuerte encontronazo con un rival. Fue a despejar y se dañó la mandíbula en el golpe. El cántico de su afición no calmó el dolor de un jugador al que todos elogian en el vestuario.

Marcó su cuarto gol en Liga de Campeones Cristiano Ronaldo, con su potencia habitual en el minuto 49. Sentenció el partido antes de ser sustituido con su trabajo realizado. Dejó su sitio a Pablo Sarabia, habilidoso extremo del Castilla. Antes saltó Antonio Adán, otro canterano.

Y el Bernabéu acabó ovacionando cada intervención del portero -a disparos de Traoré y Oliech- y cada acción de Sarabia en banda izquierda. La noche en la que Benzema recuperó la autoestima, dos chavales asomaron por el reino de Cristiano. El Real Madrid impecable en su camino a octavos. Con cinco triunfos y un empate firmó su mejor fase de grupos. El Auxerre se despide por la puerta de atrás de la Liga de Campeones.