El portero del Villarreal, Diego López, tras encajar el segundo gol ante el Real Zaragoza,. | Efe

Zaragoza 2 - 1 Villarreal


Zaragoza
: Roberto; Álvarez, Lanzaro (Da Silva, min.40), Paredes, Obradovic (Ortí, min.58); Apoño, Rubén Micael; Abraham, Luis García, Lafita (Lafita, min.46); y Aranda.

Villarreal: Diego López; Ángel, Gonzalo, Zapata, Jaume Costa; Marcos Senna, Bruno; Camuñas (Marchena, min.83), Borja Valero, Martinuccio (Cani, min.59) y Nilmar (Joselu, min.75).

Goles: 0-1. Min.16, Martinuccio; 1-1. Min.85, Luis García; 2-1. Min.93, Abraham.

Árbitro: González González. Amonestó con cartulina amarilla por el Zaragoza a Paredes y Apoño, y por el Villarreal a Nilmar, Martinuccio y Marchena.


El Real Zaragoza se reencontró con la victoria como local (2-1), después de cuatro meses y medio, y lo hizo ante un Villarreal que gestionó pésimamente adelantarse en el marcador y terminó marchándose con una derrota que durante demasiado tiempo pensó que iba a ser una victoria.

El colista y el equipo que antes del comienzo de la jornada marcaba la permanencia ofrecieron un primer cuarto de hora de juego impropio de dos equipos que militan en la máxima categoría del fútbol español.

Sin entrelazar alguna acción digna de ser reseñada, el partido discurría entre balonazos y pases carentes de peligro en el que los dos porteros eran meros espectadores.

A todo ello ayudaba que los aficionados zaragocistas, hartos de todos los acontecimientos deportivos y extradeportivos alrededor de su equipo, contemplaban el choque en un silencio casi sepulcral que únicamente se rompió en la habitual «agapitada» en el minuto 32.

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La primera combinación en la frontal del área local, un auténtico tiralíneas con los defensores locales de meros espectadores, entre Marcos Senna y Camuñas dejó completamente solo a Martinuccio para batir a Roberto.

Los zaragocistas se fueron desinflando ante los hombres de José Francisco Molina que dispusieron de hasta tres claras ocasiones para incrementar su ventaja en el marcador y dar la puntilla a los blanquillos que conforme transcurrían los minutos estaban más entregados.

Sin embargo, la ineficacia amarilla para dejar prácticamente resuelto el choque permitió a los maños disponer de un par de opciones por parte de Abraham, el primero en un despeje defectuoso de Diego López que lanzó fuera y otra llegando desde atrás que no acertó a enviar hacia la portería.

Muy poco variaron las cosas tras el descanso, con un Villarreal incapaz de sentenciar y con demasiados problemas en defensa, mientras el Zaragoza quería pero a duras penas podía en alguna acción aislada en ligeros apuros la portería defendida por Diego López.

El único cambio táctico que pudo hacer Manolo Jiménez, al dar entrada al delantero Ortí por Obradovic, dio algo más de mordiente a la banda izquierda aragonesa al colocar a Abraham en esa zona en defensa.

Una de las acciones más peligrosas fue un robo en defensa de Rubén Micael que se cruzó todo el campo que combinó con Álvarez y Ortí cruzó excesivamente.

La excesiva complacencia de los amarillos permitió a los zaragocistas, que empujaban más con el corazón que con su juego, en una falta lanzada por Abraham y el rechace le cayó a Luis García en la frontal que envió el balón a la escuadra de Diego López para empatar.

A los villarrealenses les entraron las prisas después de haberse mostrado excesivamente contemplativos después de adelantarse en el marcador y dispusieron de dos claras ocasiones, una de ellas que resolvió Roberto en un mano a mano con Borja Valero.

Los maños siguieron empujando, sin calidad pero con ilusión, y un rebote le llegó a Abraham que se quedó solo ante Diego López para darle la vuelta al marcador.