Miguel Tejeiro, a su entrada en la EBAP. | Jaume Morey

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El juicio del caso Nóos ha comenzado este viernes con un debate jurídico sobre si el asesor fiscal de Iñaki Urdangarin, Miguel Tejeiro, está impedido para testificar por la obligación de guardar secreto profesional, tras lo cual el tribunal ha interrumpido la vista para deliberar sobre la cuestión. Finalmente, la declaración de Miguel Tejeiro seguirá el martes 16 de marzo y para este viernes se mantiene la declaración de una testigo desde Estados Unidos por videoconferencia.

La polémica se suscitó este jueves cuando, poco menos de media hora después de que empezara la declaración del testigo, el abogado de Diego Torres, Manuel González Peeters, advirtió de que Tejeiro, como abogado, «tiene obligación de guardar secreto profesional sobre todo aquello que conozca directa a indirectamente respecto a sus clientes».

El tribunal deliberó y expuso al asesor fiscal de Nóos, cuñado de Torres, que podía estar sujeto a secreto en cuanto a las cuestiones personales de sus clientes, pero no a las meramente patrimoniales, tras lo cual el testigo declaró con dudas y vacilaciones y no respondió a varias preguntas.

Comunicado

Este viernes, al inicio de la sesión, por indicación de su abogado, Tejeiro ha leído un texto en el que pedía a los letrados de Urdangarin y Torres que le levanten la obligación de secreto, le aclaren a qué ámbitos concretos afecta o le permitan consultar con el Colegio de Abogados de Barcelona. «Todo ello con el fin de no equivocarme en mi elección de a qué preguntas responder y a cuáles no y poder declarar libremente», ha explicado.

Tras ello, González Peeters se ha ratificado en su planteamiento y la presidenta del tribunal, Samantha Romero, ha dicho que a su juicio la cuestión se había aclarado este jueves, pero el fiscal Pedro Horrach ha pedido la apertura de un debate en el que ha planteado que «está siendo una declaración coaccionada en base a un puro fraude procesal».

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A juicio de Horrach, «hay bienes jurídicos en conflicto y el secreto profesional no puede primar nunca sobre la inocencia o culpabilidad de las personas», y, además, Miguel Tejeiro tiene derecho a defenderse porque Diego Torres le hizo responsable de delitos de los que está acusado él.

Se han adherido a la Fiscalía todas las acusaciones, incluida la letrada de Manos Limpias, Virginia López Negrete, que ha subrayado el carácter clave del testimonio de Miguel Tejeiro, a quien ella retiró la acusación al inicio del juicio por «estrategia procesal».

González Peeters ha cuestionado esa estrategia, que supuso la retirada de una petición de pena de 11 años de prisión, y ha calificado de «proclamas vacuas» los pronunciamientos de la acusaciones.

El abogado de Urdangarin, Pascual Vives, ha redundado en que «no debería dispensársele» de su obligación de secreto, y se han adherido a sus argumentos la defensa de la infanta Cristina y la de Luis Lobón.

Por otra parte, González Peeters ha protestado por la decisión del tribunal de prohibir el uso de móviles en la sala porque considera que hace «insostenible» su defensa y ha amenazado con retirarse de la causa.

La declaración de Miguel Tejeiro como testigo ocupó toda la tarde de la sesión de ayer, jornada en la que hubo otros dos testigos que no dio tiempo a que declarasen: el extrabajador del Instituto Nóos Mario Sorribas y el notario de Barcelona Carlos Masià.

A ellos se suman los ocho testigos citados para hoy, entre ellos el exvicepresidente del Gobierno Rodrigo Rato, que estaba previsto que declarase por videoconferencia desde Madrid; el exjefe de la Casa Real Alberto Aza y la exvicepresidenta del Govern balear Rosa Estaràs.