En diciembre de 2010 los padres de Nadia organizaron un rastrillo solidario en Mallorca. | Gabriel Alomar

2 de diciembre de 2008. Por primera vez, Fernando Blanco Botana y Margalida Garau Ramis, los padres de la niña Nadia Nerea, aparecen en las páginas de este diario. Y hacen un llamamiento desesperado: «O nuestra hija enferma recibe tratamiento o su muerte será inminente». Acaba de comenzar uno de los mayores engaños de la última década, que se gestó en Mallorca.

Desde entonces, y hasta hace unos días, los padres de la menor mallorquina obtuvieron 918.000 euros por donaciones mediante transferencias bancarias y una cantidad por determinar (que algunos cuantifican en otro millón de euros) por donativos de particulares en mano.

Descubiertos

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El sábado día 3, una investigación periodística de El País desvela que la cura de Nadia Nerea es una farsa y Fernando Blanco empieza a derrumbarse. La familia vive en un lujoso chalet de Fígols i Alinyà, en Lleida, y no sabe que un juez ha autorizado el pinchado de sus teléfonos, la mayoría iPhone de última generación. En el auto del magistrado, al que ha tenido acceso Ultima Hora, se explica que «el investigado intentó ya darse a la fuga fuera de España al tener conocimiento de estar siendo investigado. Así puede concluirse de las llamadas intervenidas en el presente procedimiento. Concretamente, el investigado pasó a Francia el día 6 de diciembre al sospecharse investigado.

En el mismo auto, el juez sostiene que el dinero que conseguían con la donaciones se lo gastaban en costearse su alto ritmo de vida, y no invertían nada en el tratamiento médico de su hija. «Así, son constantes los cargos por conceptos ordinarios tales como supermercados, ferreterías, grandes centros comerciales, viajes, entre otros muchos.

El auto es muy duro con Margalida Garau, de la que duda que no supiera lo que estaba haciendo su marido. «Manifestó que en ningún momento se preocupó porque su hija viajara a un país en guerra (Afganistán) ya que desconocía la situación de aquel país. O que su hija dispusiera de pasaporte para viajar. Que en ningún momento le pareció sospechoso que tras pasar quince días en hospitales de Houston, volvieran sin papeles médicos.

Por último, los documentos del juzgado destacan «el nivel de vida de la familia», y relatan que en su casa se halló una «ingente cantidad de ropa y productos de tecnología», así como una colección de relojes de lujo valorada en casi 60.000 euros. La conclusión del juez es demoledora.