El poeta Francesc Parcerisas momentos antes de que comenzara el recital. | Marco Torres

El encuentro literario Port Mediterrani del Llibre acogió ayer por la mañana en la sala cultural Ebusus la conferencia de Nieves Vázquez titulada Jorge Luis Borges y Roberto_Bolaño.
Por la tarde, las actividades se trasladaron a Dalt Vila donde, en primer lugar, se presentó el cortometraje Memòria del Port II en el que se hizo un repaso por algunos momentos memorables que ha dado de sí el Port Mediterrani en sus cuatro ediciones. Poco después de las 18,30 horas daba comienzo en es Polvorí el IV Festival Internacional de Poesía donde se concentraron los poetas Toni Roca, Helena Tur, Hilari de Cara y Francesc Parcerisas. Este último participaba por primera vez en este encuentro poético y aseguró que echaba en falta «más presencia de escritores y poetas ibicencos, que los hay y muchos».
«Se podría aprovechar este espacio cultural para dar a conocer a los autores que han escrito sobre la Isla», sugería el catalán momentos antes de que diera comienzo el encuentro poético que presentó el director de Can Ventosa, Carles Fabregat.
Él fue el encargado de presentar la dilatada trayectoria de los escritores y de enmarcar su obra poética para facilitar a los asistentes la comprensión de los textos que se iban a leer. En el texto tejido por las lecturas de los poetas cobraron una especial importancia las estaciones del año.
Etapas
El primero en salir al escenario habilitado para la ocasión fue el prolífico Toni Roca, que leyó algunas piezas de las últimas creaciones en las que está trabajando de manera simultánea.
El melillense Hilari de Cara estuvo acompañado por Bel Fullana, una joven poetisa alumna suya que leyó alguno de sus versos. De Cara, a su vez, leyó algunos de los poemas de su pupila.
Joan Murenu fue el encargado de ponerle ritmo al encuentro. El ibicenco cantó cuatro poemas de poetas árabes del siglo XI y XII, traducidos por Marià Villangómez y cerró su intervención haciendo un homenaje al filólogo, poeta, escritor, ensayista y político Joan Coromines, que falleció la semana pasada. La canción de UC, Noia de Formentera fue el particular tributo que Murenu le rindió a su amigo.
Helena Tur, la única de los convocados que escribe en castellano, sitúa su poemario en verano, bajo un sol abrasador donde la arena domina toda la escena. La suya fue una intervención breve y rápida que se limitó a una de sus publicaciones.
Por último, Parcerisas leyó una selección de poemas de su último libro y otros inéditos de las obras que actualmente tiene en marcha. El poema Les noies cerró su intervención. Se trata de una pieza evocadora de la actitud de las chicas de los años 50. «Mi Eivissa está en mi cabeza. Cuando he visto es Vedrà desde el avión ya me he sentido en casa», aseguró el autor antes de tomar asiento en es Polvorí, momentos antes de que empezara el recital.

Versos que nacen a fuego lento
Francesc Parcerisas (Begues, 1944) es poeta, traductor y crítico literario. La crítica considera su libro L'edat d'or como uno de los referentes poéticos de los años 80. El autor sigue en activo y se define como «un escritor lento». Escribe de forma pausada pero lo hace de manera regular. «Con el tiempo, cada vez eres más exigente, huyes de la repetición y buscas algo nuevo y distinto», aseguró ayer.
El escritor hizo un buen diagnóstico de la situación actual de la poesía a la que definió como «un refugio individual donde la gente aún puede decir cosas que, en sociedad, no tiene el momento para expresar».
Según el autor, «la poesía ha vuelto a sus orígenes públicos, en forma de recitales pero, sobre todo ha vuelto a sus orígenes de representar las emociones, los sentimientos que todos tenemos y que, a veces, no nos atrevemos a manifestar».
Siempre a la vanguardia en lo que a tendencias literarias se refiere, el poeta aseguró ayer que procura seguir a todos los jóvenes poetas que le interesan pero que, «con el paso del tiempo, te queda el gusano de volver a lo antiguo».
Entre sus referentes literarios, Parcerisas destaca a Eliot, Riba y Cernuda a los que relee asiduamente. «A veces los tengo en estanterías pero siempre a mano porque, al reabrirlos, siempre encuentras alguna sorpresa, te reencuentras con algo que no recordabas o algo que habías leído de manera distinta. Creo que esa es la principal grandeza del arte en general. A pesar de que lo leas mil veces siempre descubres cosas nuevas», señaló el poeta.