Marcos que giran alrededor de sus obras

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Félix Comas está al frente de Xicarandana desde su creación hace 38 años y ha sido responsable de la enmarcación de piezas de entidades como la Fundación March.

Félix Comas está al frente de Xicarandana desde su creación hace 38 años y ha sido responsable de la enmarcación de piezas de entidades como la Fundación March.

22-10-2018 | Teresa Ayuga

Félix Comas es el fundador de Xicarandana, una empresa de enmarcación con 38 años de actividad que proporciona un servicio detallado de conservación de obras artísticas o trabajos particulares que va más allá de colocar un simple marco.

La formación de Comas en decoración y bellas artes fue determinante para la creación de la negocio: “La decoración en sí no me daba tanta libertad, los proyectos eran más grandes y herméticos y, por lo tanto, menos creativos”, explica.

Pero la idea de consolidarse como una empresa de enmarcación surgió “a raíz de contactos que tengo con artistas de todo tipo de disciplinas, ya que pensé en ofrecerles tipos de soluciones para sus exposiciones, desde marcos hasta vitrinas y otras instalaciones”, narra Comas. Por tanto, su trabajo, tal y como asegura, consiste en “ser un satélite de la creación artística sin interferir en la parte intelectual de la obra. Me defino como un industrial al servicio del arte”, asevera el creador.

Estas premisas asentaron las bases del concepto de Xicarandana: “La idea era mejorar las calidades de nuestro servicio, no abrirnos solo a poner marcos y preocuparnos por todas las necesidades desde que el artista la crea hasta que llega a un museo o particular”, relata Comas.

Para suplir las limitaciones de espacio, se mudó a su taller actual, algo que le permitió “conseguir más cercanía, más comodidad para los clientes y acercarnos más a las obras de arte”, matiza. Su gran evolución, tal y como detalla, ha sido “salir del intimismo que tiene hacer algo a medida para desarrollar un trabajo que gira alrededor de la obra”.

CLIENTELA. El principal mercado con el que Xicarandana trata es los propietarios de obras, algo “magnífico, ya que es mucho más gratificante y de responsabilidad, pero se necesita más personal especializado y los materiales adecuados”, relata su fundador.

No obstante, este foco no se dirige especialmente hacia los artistas de las piezas ni los regentes de las galerías, sino a particulares: “Son personas que han adquirido o heredado una obra y les gusta, y nuestro papel es potenciar que la pueda seguir disfrutando”, dice Comas. Sin embargo, Xicarandana ha colaborado también con museos como Es Baluard, la Fundació Miró y la Fundación Juan March.

La base de su método de trabajo es el tratamiento respetuoso hacia las piezas: “Actuamos como la figura del conservador, que se anticipa al deterioro de las obras”, indica Comas. Algo que, como admite, se diferencia de la técnica que el artista emplea y sus finalidades expositivas: “En el caso de las enmarcaciones para particulares suele haber un matiz más estético”, añade.

Una de los rasgos más definitorios de Xicarandana como marca es el tipo de marcos que diseñan: “Procuramos que el cliente no se quede impresionado por el marco, ya que todo aquello que impacta tan de golpe, aburre al poco tiempo”, agrega Comas. Para evitar esto, “creamos marcos más neutros para que tengan un buen resultado con el paso del tiempo, que vea que envejece bien junto a la pieza”, señala el creador.

El servicio que en Xicarandana ofrecen va más allá de un sistema de compraventa: “No ofrecemos un catálogo de un cierto número de productos, sino que damos un valor añadido, una atención en la que el cliente sabe perfectamente lo que se está llevando”, sentencia Comas. Para tal fin “se realiza un estudio visual de la obra, dónde va a ir y por qué la tienen, entre otros factores”, agrega.

Para la empresa, la elección de un producto u otro no es un tema baladí: “No es una enmarcación prêt-à-porter. Hasta el marco más simple tiene una historia detrás y su explicación, además de años de estudio y de profesión”, matiza.

Por ello, su labor es “relacionar una buena enmarcación a un buen servicio, siempre respetando la voluntad final del cliente”, agrega. El creador de Xicarandana reconoce estar más cómodo con el trato personalizado: “Queremos que el cliente sepa cuándo un marco vale o no la pena en relación a la obra que está enmarcando”, indica el creador.

FUTURO. Los planes de expansión de Xicarandana se basan en la consolidación de la marca antes de dar saltos de mayores dimensiones: “Venimos de una época muy dolorosa. Hemos corrido muchos riesgos teniendo mucho personal para atender todas las necesidades”, reconoce Comas.

Por ello, “queremos consolidar el equipo de montaje con toda nuestra experiencia, además de mantener nuestro trabajo en exposiciones tanto aquí como en la Península y algunos proyectos que tenemos en el extranjero”, añade.

Xicarandana también va a crear una línea más elitista: “Serán productos con los mejores materiales del mercado y en los que irán incluidos servicios de mantenimiento y aumenten ese valor añadido”, afirma el fundador de la empresa. Estas modificaciones van encaminadas a seguir formando parte del engranaje de la elaboración artística: “Somos la parte industrial al servicio del arte y un colaborador más en esta cadena que pretende ampliar los servicios de conservación, embalaje y protección del material”, concluye Comas.