Cladera considera que los turistas llegados en Semana Santa no perjudicarán la temporada de verano. FOTO:PERE BOTA | Pere Bota

La pandemia ha puesto en valor el trabajo del Consell de Mallorca con un sistema de ayudas limitado, pero rápido, eficaz y ágil en su tramitación. La presidenta Catalina Cladera está satisfecha del trabajo realizado, contrapone la respuesta de las administraciones en esta ocasión con las restricciones impulsadas por el Partido Popular en la anterior crisis, y explica que desde el Consell se ha contribuido a crear el escudo social para los más desfavorecidos.

Todas las ayudas son pocas.
Sí. Lo sabemos. Las ayudas son pocas porque las necesidades son ilimitadas. Los recursos son escasos ante una situación de pandemia, de crisis, con una caída del PIB del 23% en Mallorca… Por eso reclámabamos las ayudas del estado, que finalmente han llegado. Son 855 millones de euros de ayudas directas, que seguro que serán insuficientes, pero que contribuirán a mejorar la situación de muchos empresarios. Además, comparando la actuación de las administraciones con lo sucedido en otras crisis, hay que señalar que nuestra respuesta ha sido rápida y contundente. Hemos movilizado todos los recursos económicos posibles, desde los anticipos que cobramos del Govern, los remanentes del presupuesto de 2020… El Consell ha contribuido a crear el escudo social para proteger a los más necesitados.

¿Qué ha podido hacer el Consell?
El Govern decidió el pasado enero cerrar toda la restauración y fijar toda una serie de restricciones muy duras para frenar la pandemia y priorizar la salud. Fue entonces cuando acordamos con el Govern un pacto de reactivación con un montante total de 100 millones de euros para toda Balears. En este paquete había los casi 26 millones de euros que en diferentes convocatorias el Consell ha destinado a ayudas. De estos 25.960.000 euros, ya se han abonado 20,8 millones en 9.800 ayudas. Además, hemos puesto también una parte en las ayudas pactadas con el Govern y los ayuntamientos. En Mallorca, han sido más de 22 millones, repartidos entre Govern, ayuntamientos y el Consell. Estas convocatorias están aún en proceso. Hay ayuntamientos que tienen recursos disponibles y que han decidido aumentar su partida económica.

En estas ayudas municipales es el ayuntamiento quien fija los sectores que pueden beneficiarse.
Efectivamente.

En numerosas oportunidades se ha podido escuchar que no se quiere dejar a nadie atrás en esta crisis. ¿Se ha conseguido?
Estoy convencida de que hay mucha gente que lo pasa mal, que no llega a final de mes, y se nota en las necesidades crecientes de las entidades del tercer sector. Eso es cierto, pero también lo es que las administraciones hemos reaccionado como nunca antes se había hecho. En la anterior crisis, de 2007, con la derecha en el poder, la respuesta fueron recortes. Nosotros hemos apostado por reactivar. Entiendo que no hemos llegado a todo el mundo, pero estoy convencido de que la respuesta de las administraciones en esta ocasión ha sido buena.

Viendo las convocatorias de ayudas directas que ha realizado el Consell de Mallorca se evidencia que hay muchos sectores que se han quedado fuera.
El pacto de reactivación se firmó a mediados de enero, en un contexto sanitario muy complicado. Nos encontrábamos con la denominada tercera ola, con la pandemia fuera de control, y se decide cerrar por completo la restauración. Además, existía ya la previsión de que el cierre sería largo. Decidimos entonces ayudar a los sectores que debían cerrar, no a los más perjudicados. Las ayudas pactadas están destinadas a los sectores afectados por las restricciones impuestas por el Govern. En cambio, las ayudas que llegan del gobierno central sí que van dirigidas a todos aquellos sectores que han sufrido una pérdida de facturación superior al 30% durante el pasado 2020. El estado ha tenido una respuesta contundente en la que, además, ha tenido una sensibilidad especial con Balears.

Catalina Cladera
Catalina Cladera reconoce que las ayudas son pocas porque las necesidades son ilimitadas.

Han surgido algunas críticas en el sentido de que se han quedado fuera algunos sectores con pérdidas importantísimas.
Me consta que el estado ha trabajado para conseguir el sistema más justo posible. Entiendo que otras comunidades estén quejosas con la cantidad que van a recibir, pero en esta ocasión podemos estar satisfechos en Balears. Creo que el criterio de la pérdida de facturación es acertado, aunque es evidente que es muy complicado contentar a todos.

El Consell emplea la Fundació Mallorca Turisme para distribuir las ayudas. ¿Por qué?
La primera convocatoria de Restauración, que era de cinco millones, encajó con la Fundació Mallorca Turisme porque se trataba de ayudar al tejido productivo de un sector indispensable para el turismo. Y nos dimos cuenta de que el Consell era muy ágil distribuyendo las ayudas a través de la Fundació. Decidimos así cambiar los estatutos de la Fundació para que pudiera tramitar todas las ayudas vinculadas a la pandemia de una forma rápida y simple. Todo el mundo estuvo de acuerdo. Así nació la web ajutsmallorca.com. Estamos pagando en un plazo de entre quince días y un mes, la tramitación es muy sencilla y online. Cuenta también con un buscador para que cualquiera pueda saber cómo está su expediente. El sistema es bueno como demuestra el hecho de que 24 ayuntamientos nos hayan solicitado que desde el Consell gestionemos las ayudas que ellos convocan. Y eso es porque hemos conseguido un sistema rápido, sencillo y eficaz.

Pese a los esfuerzos de las diferentes administraciones, las colas de gente pidiendo comida cada día son más largas.
Los más de 20 millones de remanente del IMAS irán íntegramente a políticas sociales y los 35 millones que tenía como remanente el Consell se destinarán también a paliar los efectos de la crisis. Hemos movilizado todo el remanente posible. Hemos reforzado con cinco millones de euros las políticas sociales de los ayuntamientos, hemos doblado las ayudas para el tercer sector, hemos colaborado también con dinero a Cruz Roja y el Banco de Alimentos… Desde el IMAS estamos muy pendientes de todas aquellas personas vulnerables, de los sin techo… Queremos consolidar, además, todas las políticas sociales que se han puesto en marcha con motivo de la pandemia. No queremos volver atrás.

La pandemia ha conseguido dar a conocer el Consell, una institución poco reconocida por buena parte de la ciudadanía.
Uno de los objetivos de la legislatura es dar a conocer todas las iniciativas que lleva a cabo el Consell de Mallorca. En diciembre, sin haber firmado ningún convenio con el Govern, sacamos la primera convocatoria de restauración con un montante total de cinco millones de euros. En todo caso, quiero significar que el Consell siempre es útil. Si no existiera, los ciudadanos lo notarían. Somos silenciosos, en ocasiones tenemos poca relevancia pública, pero si de un día para otro dejáramos de hacer todo lo que hacemos… Carreteras, el plan de cooperación local con los ayuntamientos, el trabajo ingente del IMAS, las residencias, centros de discapacitados… Casi un 45% del presupuesto del Consell es política social. En todo caso, es cierto que nos cuesta demostrar a los ciudadanos que existimos. Hemos demostrado que somos ágiles y útiles para los ciudadanos.

¿Y no puede el Consell ser siempre tan ágil y rápido como con la gestión de las ayudas?
Lo intentaremos. La pandemia ha demostrado que se pueden hacer las cosas de otra manera.

Durante la Semana Santa ya se ha notado la presencia de turistas. ¿Sería mejor que no hubiera ninguno?
No. Entiendo que hay una cierta incoherencia en el hecho de que no puedan llegar a Mallorca turistas nacionales y sí puedan hacerlo extranjeros. En todo caso, entiendo que es bueno, puesto que se han abierto establecimientos, hay trabajadores que han salido del ERTE en el que estaban, la economía se estimula de forma progresiva… Los turistas, eso sí, deben cumplir todas las restricciones.

¿No es usted partidaria de comenzar esta temporada en junio para evitar, como sucedió el pasado año, cierres prematuros?
Nuestro gran objetivo es asegurar el verano, pero tener ahora una pequeña válvula no es malo. Hay que tener controlada la pandemia y avanzar en la vacunación para poder empezar una temporada el más normal posible a mediados de junio o principios de julio. No creo que los turistas que han llegado por Semana Santa perjudiquen al verano.

No es competencia del Consell, pero una de las críticas más generalizadas de la población son los constantes vaivenes en las decisiones que se adoptan.
La situación de la pandemia nos obliga a tomar decisiones casi a diario y en ocasiones se han debido cambiar. Creo, aunque la decisión fue consensuada, que debimos haber esperado a abrir el interior de la restauración. Nos equivocamos entre todos, puesto que era una decisión consensuada. No es excusa, pero son muchas las comunidades y países que van modulando las restricciones en función de la pandemia.

En este sentido, la presidenta de Madrid Isabel Díaz Ayuso está realizando una política diferente al resto de comunidades, mucho menos restrictiva.
La sensación en Madrid es de caos en muchos aspectos y de gran incoherencia, con medidas restrictivas para la población que luego no se corresponden con los sectores económicos. Madrid no es un buen ejemplo de gestión durante la pandemia. Estoy convencida.