Armengol y Pons comparecieron flanqueados por los principales líderes de la formación. | Pere Bota

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Una sensación agridulce invadió anoche la sede de los socialistas de Balears. De las tres noches electorales de este año, la de ayer fue, con diferencia, aquella en que sus líderes salieron ante los medios con las caras más serias. El PSIB perdió más de 21.000 votos en comparación con el pasado 28 de abril, un diputado y un senador por las Islas. La presidenta del Govern y secretaria general del PSIB, Francina Armengol, y el candidato socialista balear, Pere Joan Pons, no escondieron su decepción por el retroceso electoral y su preocupación por el auge de la extrema derecha en Balears y en el conjunto del Estado. Ante este escenario, Armengol aseguró que «la única salida es un Gobierno de izquierdas».

Preguntada por la posibilidad de un pacto con el PP, la presidenta del Govern fue muy clara: «A los que gobiernan con la extrema derecha no se les puede considerar su antídoto porque forman parte de ella». Y animó a Pedro Sánchez a formar un Gobierno «rápido, fuerte y estable» con las fuerzas progresistas con representación en el Congreso, sin descartar el apoyo de las formaciones independentistas.

Retroceso

Sobre los resultados de los socialistas en las Islas, Armengol se mostró satisfecha por mantenerse como primera fuerza y por haber ganado las tres elecciones que se han celebrado este año. Sin embargo, admitió que habrá que hacer «una reflexión» con respecto al retroceso experimentado porque «hay cosas que no se han hecho bien».

Reconoció que la fragmentación de la izquierda ha «perjudicado la posibilidad de lograr el tercer diputado», porque la irrupción de «una nueva formación», en referencia a Más País, obtuvo más de 10.000 votos y el PSIB se quedó a alrededor de mil de un tercer escaño.

Tanto Armengol como Pons se refirieron a la abstención, algo que calificaron de «mal síntoma». El candidato recordó que Balears fue una de las comunidades con mayor abstención y la atribuyó, en parte, a la «sensación de fatiga de los ciudadanos». «Hay gente que se ha visto frustrada», añadió Armengol. Los líderes socialistas comparecieron ante los medios pasadas las 22.30 horas. Estaban acompañados de los principales dirigentes de las Islas, que solo aplaudieron al final de cada intervención. No hubo gritos de euforia, ni militantes y simpatizantes por los pasillos, como ocurrió hace solo unos meses. Además del retroceso electoral, Armengol no disimuló su preocupación: «La subida de la extrema derecha, una mala noticia para la democracia y para el país».