El presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, niega la necesidad de rescate. | LUCAS DOLEGA

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, subrayó ayer que es «absolutamente falso» que haya un plan de salvamento para Portugal, e insistió en que tienen confianza en las políticas anunciadas por los Gobiernos de países que tienen «problemas específicos».

«Es absolutamente falsa cualquier referencia a un plan de salvamento para ese país», respondió Durao Barroso en una conferencia de prensa en la sede de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en París.

Interrogado sobre si Portugal puede evitar tenerse que acoger a un plan de salvamento financiero, afirmó que «tenemos mucha confianza» en las políticas de ajuste anunciadas por los gobiernos en situación más delicada, y que además éstos han adelantado que están dispuestos a mayores esfuerzos si hiciera falta.

Evolución

Portugal aprobó ayer los presupuestos más duros de las últimas décadas, gracias a la abstención de la oposición, y confía ahora en que los mercados reducirán la presión sobre su deuda y podrá seguir financiándose sin ayuda europea.

El primer ministro portugués, José Sócrates, afirmó que, además de los drásticos ajustes ya puestos en marcha para bajar a la mitad, entre 2010 y 2011, el déficit fiscal luso, hace falta una «estrategia» europea que dé estabilidad a la zona euro, evite la especulación y defienda la moneda comunitaria.

El Gobierno luso, que ya ha aplicado este año dos planes sucesivos de recorte del gasto público, reducirá en 2011 los salarios de los funcionarios en un 5%, subirá el IVA del 21 al 23%, congelará las pensiones, aumentará la carga impositiva de las empresas y ciudadanos y recortará todos los subsidios sociales.

También se producirá un frenazo general a las inversiones y gastos del sector público, que emplea casi a una cuarta parte de los más de cuatro millones de trabajadores lusos en activo.

Presión alemana

A su vez, el Gobierno alemán negó ayer presionar a Portugal para que se acoja al paraguas para la defensa del euro tras la operación de rescate iniciada con Irlanda.

«El Gobierno federal nunca fuerza a nadie a escudarse en el paraguas del euro», dijo el portavoz del gobierno germano, Steffen Seibert.