Un soldado rebelde, con la pierna amputada, camina por el frente al oeste de Ajdabiya, entre vehículos calcinados. | YANNIS BEHRAKIS

Los gobiernos francés y británico mostraron ayer su disconformidad con el curso de la operación de la OTAN en Libia y presionaron a la organización para que intensifique sus ataques contra las fuerzas de Muamar el Gadafi y garantice la protección de la población civil. París y Londres, que junto a Washington iniciaron la intervención internacional en Libia, consideraron que la Alianza no está cumpliendo suficientemente con su papel y urgieron a sus socios en el seno de la organización a aumentar su participación en el operativo militar.

El titular francés de Exteriores, Alain Juppé, insistió a lo largo del día en que «no es aceptable» que se permita a Gadafi continuar bombardeando la ciudad rebelde de Misrata, principal punto de preocupación por la dramática situación que vive. Según París, la Alianza -al mando de las acciones militares en Libia- debe destruir «las armas pesadas» que golpean desde hace semanas la localidad.

«La OTAN ha querido conducir la operación, ahora debe cumplir», señaló Juppé tras reunirse con sus homólogos de la Unión Europea en Luxemburgo. El responsable de Exteriores británico, William Hague, llamó a la Alianza a «intensificar los esfuerzos militares».

Respuesta

Desde Bruselas, la OTAN respondió a las críticas y aseguró que podría obtener mejores resultados si tuviera más medios militares a su disposición, aunque aseguró que no ha bajado el ritmo de sus ataques.

Por otra parte, el ex ministro de Exteriores libio, Musa Kusa, ha salido de Londres para reunirse con representantes de los rebeldes libios en Doha, según informó ayer el Ministerio de Asuntos Exteriores británico. El grupo internacional de contacto sobre Libia se reúne hoy en la capital de Catar para analizar el futuro del país norteafricano. Aunque Kusa, que ha sido aliado de Gadafi durante mucho tiempo no participará en el encuentro, sí está previsto que mantenga conversaciones al margen.