El senador del PP Pedro Agramunt Font de Mora, durante la sesión de control en el Senado. | Manuel H. de León

«¡Es lamentable lo que estamos haciendo, cuando lo veamos en las cámaras de televisión nos avergonzaremos de lo que estamos haciendo!».

Son palabras del presidente del Senado, Javier Rojo, pronunciadas de forma severa ante el hemiciclo de la Cámara, en la reprimenda que dirigió a los senadores para tratar de apaciguar los ánimos ante la bronca que se ha organizado en el pleno control al Gobierno.

Gritos, protestas, acusaciones mutuas de «mentiroso, mentiroso» entre socialistas y populares han generado una trifulca de tal dimensión que ha obligado a Rojo a emplearse a fondo.

Motivos

Una vez más, el motivo del alboroto han sido las preguntas que el PP ha dirigido al vicepresidente tercero, Manuel Chaves, para reprocharle el supuesto comportamiento irregular de su hijo en el caso de los Eres fraudulentos de la Junta de Andalucía. Entre gritos, voces y continuas interrupciones, sobre todo desde los escaños socialistas, ha logrado el ministro de Administración Territorial responder al senador Rafael Salas, quien le ha instado a dimitir.

Le ha seguido Sebastián Pérez, también con la misma idea de invitar a Chaves a dejar el Gobierno, pero la tensión ha ido aumentado especialmente cuando ha referido las «suculentas comisiones» surgidas de reuniones con el hijo del vicepresidente. Chaves le ha respondido que lo que había dicho de su familia era «una infamia, una calumnia y una difamación», ha defendido a sus hijos y ha emplazado al PP a acudir a los tribunales.