Un charco gigante se vuelve una estrella de Instagram.

Cualquier inesperada cuenta de Instagram puede cosechar un gran éxito. Si hay perfiles comerciales o corporativos, y otros protagonizados por peluches -como Rosito, de La isla de las tentaciones-, también los hay de lugares turísticos o, sencillamente, partes curiosas de una ciudad. Es el caso de un bache en la calle Tikhookeanskaya, 10, en la ciudad de Yuzhno-Sajalinsk (isla de Sajalín, al este de Rusia).

Este pequeño desnivel se terminó convirtiendo en todo un charco -porque no se le puede llamar lago técnicamente- gigante. Desde 1994 llevan los ciudadanos locales intentando que las autoridades lo arreglen, pero no desaparece por más que lo intenten reparar.

Hay épocas del año que acumula menos agua si hace tiempo que no ha llovido, pero hay meses en los que el charco está tan lleno que incluso se puede navegar en él con canoas. Toda una inundación permanente en plena calle.

Tras 25 años formando parte de la vida de los vecinos de Yuzhno-Sajalinsk, muchos son los que le han cogido cariño. Sobre todo Nikolay, un residente que decidió llevar la popularidad del charco a Instagram para subir fotos con las personas que pasen por la zona.

La cuenta, que ya acumula más de 16.000 seguidores, está protagonizada por el propio charco gigante que habla en primera persona. «¡Hola a todos! Acabo de cumplir 25 años, ¡es hora de conquistar Instagram como un adulto!», escribió en su primer post en septiembre de este año.

El perfil incluso comenta los arreglos que están pensando hacer sobre él, pues los últimos arreglos se aplazaron hasta 2024 y se optó por una reparación temporal con cemento seco que hizo que acumulara menos agua. «Parece barro», bromeó el charco. «Nos volveremos a ver en la próxima tormenta».

Youtubers e influencers acuden a hacerse sesiones de fotos con el charco de Yuzhno-Sajalinsk, lugar que está ganando incluso más popularidad que otros lagos naturales de la zona. Esto llena de orgullo a muchos vecinos, pero supone una vergüenza para otros, especialmente para algunos funcionarios del Estado, quienes ven en esta 'reparación imposible' un problema para sus ciudadanos.