Editorial

Sombras en el transporte aéreo del 061

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La gestión del transporte aéreo del 061 por parte de la consellera de Salut del Govern balear, la socialista Patricia Gómez, está dejando mucho que desear. La adjudicación a Eliance está siendo criticada por diversos motivos y con razón desde antes de la entrada en servicio, en diciembre de 2018. Ya han pasado demasiados meses desde que los sindicatos denunciaron que la mejora en la antigüedad de los dos aviones ambulancia no cumplían con la oferta, cuando ésta fue precisamente una de las pocas diferencias de la propuesta gracias a las que Eliance arrebató el contrato millonario a Babcok, la única competidora y que hasta entonces venía prestando el servicio. También ha pasado demasiado tiempo desde que se sabe que la compañía tampoco cumple otra de las mejoras en cuanto al servicio de helicóptero entre Formentera, Ibiza y Mallorca y que en alguna ocasión también vuela a Valencia o Barcelona: los vuelos en multipiloto y en modo instrumental para cuando hay baja visibilidad. Salvo en el anuncio de tapadillo de la apertura de un supuesto expediente que nadie ha visto todavía y que en ocasiones es calificado por el Govern de revisión, y en otras de sanción a la empresa, el Govern está tolerando los graves incumplimientos de Eliance, en una, cuando menos, sospechosa connivencia. Es inaceptable que el Govern consienta que la empresa se esté ahorrando mucho dinero, según el sindicato de pilotos Sepla, de un contrato por el que ingresará 25 millones de euros en cuatro años.

Dimisión del gerente del 061.
Tampoco nada se sabe todavía del recurso que ha interpuesto la empresa perdedora para defender su legítimo interés. Ante todas estas irregularidades, los sindicatos pidieron con razón la dimisión del gerente del 061, Antoni Bellver, con quien no quieren volver a reunirse ante su manifiesta incapacidad para ofrecer garantías de resolver el conflicto. El cese del gerente, la admisión del Sepla a la comisión de seguimiento de la que ha sido inexplicablemente excluido y trasladar una información fidedigna y exhaustiva a la opinión pública son los tres primeros pasos que debe dar la consellera para recuperar la confianza de los ciudadanos en un servicio esencial.