El pasaporte sanitario requiere más agilidad

Valorar:

Apesar de que el llamado pasaporte sanitario es un instrumento vital para garantizar la movilidad y ésta imprescindible para impulsar el turismo, los Veintisiete perdieron el jueves la oportunidad de enviar un mensaje nítido a los mercados sobre su futura implantación. Afortunadamente, la convicción de que si no se adopta una estrategia global, la consecuencia será que cada país sellará acuerdos bilaterales, lo que debilitaróa políticamente a la Unión Europea y complicaría la gestión de la movilidad, propició el excesivamente vago anuncio de que habrá una solución de este tipo «en verano». Las negociaciones entre Grecia y el Reino Unido y el plan de desescalada británico están detrás de este cambio de postura que rompe, sobre el papel, las reticencias de Alemania, Francia y Países Bajos por su inevitable carácter discriminatorio hasta que toda la población esté vacunada, momento en el que el pasaporte perderá utilidad.

Preocupante papel secundario de España.
El pasaporte sanitario ha vuelto a evidenciar el desprecio del Gobierno de España al turismo, ya que solo ha reaccionado empujado por el desamparado sector turístico, así como la escasa capacidad de liderazgo dentro de la Unión Europea, a pesar de ser la cuarta economía del grupo. Tanto una debilidad como la otra son preocupantes y sin visos de ser corregidas.

Una solución bienvenida que llega tarde.
Experiencias anteriores, como la aplicación Radar Covid, obligan a ser prudentes con los plazos. El acuerdo no está cerrado todavía y la previsión es que se necesitarán «tres meses» para definir las especificaciones técnicas del sistema y el diseño del plan de uso. Para Ibiza y Formentera, y otros territorios en la misma situación de extrema debilidad por su dependencia del turismo, es demasiado tiempo. La secular burocracia de Bruselas juega en nuestra contra. Grandes gigantes tecnológicos ya disponen de soluciones desarrolladas para cumplir la función deseada y no es necesario que sean los gobiernos los que desarrollen las herramientas si en el mercado hay soluciones que cumplen con la normativa y suplen la necesidad. Para que no sea demasiado tarde, el pasaporte sanitario requiere más agilidad.