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El proceso de excavación arqueológica de las zanjas de canalización de la nueva Estación de Depuración de Aguas Residuales (EDAR) de Ibiza seguirá en suspenso hasta septiembre u octubre.    Este medio informaba este viernes que desde el Ministerio de Transición Ecológica han concretado que    la excavación arqueológica ha obligado a redactar el Modificado nº2 de la EDAR, que se encuentra todavía en fase de tramitación económica. Se contempla realizar de forma simultánea    la excavación arqueológica para agilizar el proceso.    Resulta imposible conocer una fecha aproximada sobre la puesta en marcha de la depuradora.

Un retraso excesivo

Las administraciones empezaron a hablar de la necesidad de disponer de una nueva depuradora en el año 2009. Fue entonces cuando se anunció que las obras empezarían un año después, algo que no fue real. Finalmente, se licitaron en el año 2015 por un importe de 41,2 millones de euros. Fueron adjudicadas un año después por un importe de 24,3 millones de euros, un 40,9% menos de lo previsto inicialmente. En 2015 se informó de que el plazo de ejecución sería de 33 meses. Los trabajos empezaron por fin en 2017 y a finales de 2019 se pararon para cambiar el trazado de las tuberías que conectarán la actual depuradora con la nueva. Se retomaron los trabajos el pasado mes de abril y en diciembre se paralizaron por los hallazgos arqueológicos.

Imprescindible una mayor presión

La depuradora tendría que funcionar desde 2017 o 2018, pero no ha sido así. Mientras, se echa de menos la presión de las administraciones afectadas, especialmente el Ayuntamiento de Vila y el Govern, que en lugar de pedir al Ministerio de Transición Ecológica que acelere todo el proceso se dedican a echar balones fuera y culpar a otros, como el Consell o incluso el Ayuntamiento de Santa Eulària. Y sin presión política resulta comprensible la poca prisa del Gobierno central.