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Se volvió a vivir la misma situación este viernes en Sant Jordi. Una monja tuvo que regular el tráfico ante las modificaciones adoptadas por el Ayuntamiento de Sant Josep. Nadie cuestiona que dichos cambios serán positivos para Sant Jordi, que los vecinos los han reclamado, pero es totalmente surrealista que una monja tenga que regular el tráfico para proteger a los alumnos del colegio religioso de Sant Jordi. Quizás el Ayuntamiento podría plantearse destinar más efectivos policiales y regular el tráfico. Sería más fácil.

Los tribunales tendrán la última palabra sobre las playas de Formentera

Dos empresas han decidido recurrir ante los tribunales el proceso de concesión de las playas de Formentera. Piden que se suspenda el proceso hasta que haya un pronunciamiento judicial y denuncian, entre otras cosas, que se cambiaron las reglas del juego cuando las ofertas ya se habían presentado. Estas denuncias aconsejerían paralizar las nuevas concesiones y mantener a los empresarios que perdieron el concurso. Si los jueces anulan el proceso el Consell de Formentera se meterá en un lío de difícil solución.