Catalanismo desintegrador

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Estoy repasando mi reciente archivo de marcadores y todo cobra un nuevo significado tras la declaración de independencia y la floja aplicación del 155 por parte de Rivera, perdón Rajoy. Fijan elecciones para el día 21 de diciembre, o sea, quieren desmontar el entramado golpista que han tejido durante 40 años en solo siete semanas.

Me siento triste, decepcionado. No puedo hablar del futuro porque no lo veo con claridad.

Los españoles tenemos problemas muy serios que debemos afrontar con trabajo, unidad y decisión, como el invierno demográfico, la deuda pública, el cambio climático y otros.

Ya tenemos dos millones de musulmanes en el interior y siguen entrando, sustituyendo a los hijos que ya nunca tendremos. España, envejecida y manoseada por mentes maquiavélicas, muestra señales inequívocas y matemáticas de deterioro.

La deuda pública está ahí, como este asteroide que sabemos que algún día liquidará la vida humana de la Tierra. Y el cambio climático no negocia con nadie y cada año se muestra con mayor ferocidad, no solo en Ibiza, sino en todo el planeta.

De todo esto no podemos ocuparnos, porque una minoría de catalanes ha decidido, ignorando a los seis millones restantes, que quiere el poder para ellos. Y claro, cierran el parlamento, no lo necesitan para nada. El catalanismo es una dictadura, muy dura, pero de momento poco duradera si Cataluña/España juega sus cartas con voluntad de superación.

Con desánimo y desconcierto no vamos a ninguna parte. A quienes solo quieren destruir ( ‘cuanto peor, mejor’) ya les va bien el río revuelto, porque saben que el excremento siempre flota y piensan que al final ellos sacarán ventajas. Y quizás las obtengan, pero no por sus merecimientos, sino por la flojera anémica del gobierno de Madrid.

Que cada cual asuma su responsabilidad, los jueces a lo suyo, los técnicos desmantelando (¿en 7 semanas?) y los políticos ofreciendo opciones sólidas de recuperación para esta Cataluña arruinada por sus propias clases dirigentes (hola Argentina). Cataluña no es una nación ni un desierto. Tiene preparación y calidad humana. Unidos podemos. Ánimo.

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