Luis Rubiales. | EUROPA PRESS - Archivo

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Yo soy un tipo normal, de Motril. No fumo, no bebo, pero yo no puedo garantizar que en el día de mañana no me vayan a meter un saco de cocaína en el maletero los mismos que os han mandado los audios». Es Rubiales en estado puro. Unas explicaciones bizarras, al más puro estilo torrentiano, de José Luis Torrente, no del maestro Torrente Ballester. Tras 700 días bajo el imperio del tapabocas, las mascarillas decayeron y para dibujar la mejor de las sonrisas y echar unas buenas carcajadas nada mejor que la estrambótica intervención de Luis Rubiales -nativo de Motril y presidente de la Federación Española de Fútbol- para responder por el tinglado montado con la Supercopa en Arabia Saudí.

«Mi hermana me partió las piernas de arriba a abajo cuando tenía un mes porque cayó encima mía. Mi padre me llevó al médico y le dijo a mi padre que yo iba a ser todo menos futbolista. Yo soy un luchador». Lo que viene siendo un self made man, un hombre hecho a sí mismo y puesto en la picota a cuenta de unas comisiones con un crack del verde y de los negocios como es Gerard Piqué, el Geri, el cerebro de Kosmos, capitán del Barça y futuro presidente del club. El Geri es un hombre del Renacimiento, futbolista, empresario, leído, protagonista y marido de Shakira, quien disfrutaba de Ibiza con sus hijos mientras el Geri capeaba el temporal vía Twitch. Cosas del nuevo periodismo. El affaire aderezado con jugosos audios extraídos del móvil de Rubiales es poco edificante, pero no se llevará a nadie por delante. Este caso y el protagonizado por Luis Medina llevan camino de catapultar «comisionista» como la palabra del año.

Mientras tanto, en Ibiza, pistoletazo de salida a una nueva temporada paranormal con jetas plantando un iglú en la Torre des Savinar, BIC del siglo XVIII, o coches que aparecen en puntos sin retorno. Cosa de marcianos o de tarados.