Una fiesta de fin de curso. | Marcelo Sastre

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Con el final del curso escolar normalmente se hacen reflexiones sobre cómo le ha ido al alumnado o se hace valoración del profesorado y los equipos directivos pero rara vez se pone el foco en el otro pilar esencial del sistema educativo: las familias. Los padres y madres de los alumnos tienen dos formas oficiales de participar formalmente en la vida escolar. Una es el consejo escolar del centro y la otra es la Asociación de Madres y Padres del Alumnado.

En este artículo quiero hacer una reflexión sobre las APYMAS. Todos los estados pertenecientes a la UE cuentan con sistemas semejantes de participación de la familia en el centro escolar. Tanto es su importancia, que en los indicadores de calidad de la enseñanza establecidos en el Informe Europeo sobre la Calidad de la Educación Escolar, que publica la Comisión Europea, la cooperación de las familias es uno de los principales indicadores, entendiendo que son agentes que pueden realizar contribuciones eficaces en el rendimiento del alumnado y en la democratización de las escuelas.

A través de ellas se organizan diversas tareas relacionadas con la mejora de la calidad de la enseñanza y el funcionamiento de centro. Estas funciones voluntarias además de ser esenciales son muy diversas. Así pueden ir desde la organización del programa de actividades complementarias y extraescolares, la planificación de eventos y salidas, la difusión de la información relevante del centro, pasando por asumir parte de la inversión económica en la mejora de las infraestructuras escolares, hasta implementar estrategias para enriquecer y fortalecer la convivencia escolar organizando formaciones de interés para las familias. Es decir, las actividades organizadas por el AMPA tienen el objetivo de mejorar la calidad de la enseñanza y la formación del alumnado, pero también su desarrollo personal dentro del propio centro.

A pesar de la relevancia y la importancia de las AMYPAS en el sistema educativo y que existen más 12.000 organizaciones en España según datos de la CEAPA, a algunas de ellas les cuesta encontrar padres y madres que formen parte de estas asociaciones escolares imprescindibles, dado que no encuentran relevos y/ o progenitores que estén dispuestos a dedicar tiempo a la participación de la familia en el sistema escolar.

Personalmente durante este curso escolar he tenido la suerte de colaborar y trabajar con varias AMPAS, comprobando y ratificando el compromiso con el alumnado, el profesorado y las familias de los centros escolares. Desde estas líneas que me ofrece el Periódico de Ibiza y Formentera me gustaría agradecer el esfuerzo y el compromiso voluntario que realiza cada uno de los miembros de manera altruista desde estas asociaciones, por eso en este final de curso felicitar especialmente a todas las AMYPAS porque con ellas el sistema educativo es más completo.

ivancastroconsulta@gmail.com