Josep Marí Ribas, conseller balear de Movilidad, y Xavier Ramis, director de Puertos y Aeropuertos del Govern, ayer, en Ibiza.

1

La precampaña electoral ha llegado ya a Formentera con la apertura de una nueva brecha entre los socios de gobierno, PSOE y Gent per Formentera (GxF). El causante de esta nueva discrepancia pública es el borrador del decreto de Transporte Marítimo que se presentó este jueves en ambas islas el conseller balear de Movilidad y Transportes, Josep Marí Ribas 'Agustinet'.

Los principales puntos de fricción fueron la regulación de las excursiones a la isla y la reducción de las frecuencias marítimas entre Ibiza y Formentera. La presidenta de la institución, Ana Juan, pese a adelantar que presentarían alegaciones, aplaudió que el decreto recogiese una de las principales reivindicaciones de la pitiusa del sur, que era la clara diferenciación entre el transporte marítimo regular y el turístico. Alabó, a su vez, que el documento regulara unas frecuencias mínimas entre las dos islas y que garantizara mediante la posibilidad de declaración de servicio público las barcas de primera hora y de última hora del día.

Sin embargo, Juan reconoció que el decreto «no puede regular las frecuencias máximas», unas frecuencias que, de cualquier forma, «no se pueden fijar sin estudios que avalen estas restricciones. Hay que tomar medidas cuando se tienen los estudios necesarios que avalen estas medidas».
Una opinión muy diferente mostraron sus socios de gobierno de GxF, que ya horas antes de la reunión con el conseller balear denunciaron que el texto «no limita el exceso de trayectos entre Ibiza y Formentera ni tampoco el número de excursiones de un día hacia Formentera». Estos dos ámbitos, además de garantizar una barca a primera y última hora del día «son cosas que Formentera solicita al Govern balear desde hace 12 años», insistieron, y en todos los casos «el Govern argumentaba que no podía intervenir por la falta del decreto de Transporte Marítimo, que por otra parte no elaboraba nunca», recalcaron en un comunicado.
Con este borrador del decreto «el Govern sólo plantea soluciones para uno de los cuatro problemas», el de garantizar las barcas de primera y última hora, «e ignora todos los otros», por lo que exigieron que «cualquier decisión que se tome relacionada con el puerto de Formentera y nuestro transporte marítimo se tiene que adaptar a las necesidades de nuestra población» y a la «capacidad de carga de la isla».

Desde el Consell d’Eivissa el conseller de Transportes, Javier Torres, se mostró conforme con el número de frecuencias mínimas decretadas entre las Pitiusas, 10 diarias en total, y en que se garanticen los barcos de las 06.00 horas y de las 22.30 horas. También manifestó «entender» que había que diferenciar entre transporte regular y transporte turístico», aunque «no estamos convencidos de la limitación de la actividad de las excursiones, cuando es un tipo de tránsito que llevan operando toda la vida empresas familiares».

En este sentido hay que recordar que el decreto prohíbe la venta de billetes para un solo trayecto y limita la duración de las excursiones entre las cuatro y las 12 horas.

De cualquier forma, Josep Marí Ribas reconoció que, como pronto, esta regulación del Transporte Marítimo de las Baleares entraría en vigor a partir del próximo verano «porque aún hay muchos informes que recabar, entre ellos el de la Unión Europea, que llevará tiempo».

El apunte

«Mediana» satisfacción y resignación en el sector náutico

El portavoz de la Asociación Patronal de Empresarios de Actividades Marítimas (Apeam), Rafael Cardona, se manifestó ayer «medianamente satisfecho» con el texto del decreto de Transporte Marítimo del Govern balear. Entre las cosas positivas destacó el hecho de que se diferencie, tal y como había solicitado su asociación, entre el transporte marítimo regular y el transporte marítimo de excursiones turísticas. En el aspecto negativo del decreto, Cardona apuntó el hecho de que se puedan declarar obligación de servicio público los viajes de primera y última hora.

Por su parte Miquel Costa, de Cruceros Portmany, criticó que el documento realice esta diferenciación entre viajeros de línea regular y viajeros turísticos y que únicamente se les permita a las empresas de excursiones realizar un viaje al día, además de obligarles a vender exclusivamente billetes de ida y vuelta. «Si se aprueba tendremos que cumplir lo que dice, pero hay cosas que no acabamos de entender», señaló